Tant'amare

Revista de terapias naturales, desarrollo personal, ecología...

Meditación - por Pablo Arredondo


meditacion

Examinémonos con sinceridad. A todos nosotros nos gustaría mejorar algún aspecto de nosotros mismos. Sin embargo, muchas personas piensan que sus defectos y sus emociones conflictivas contribuyen al enriquecimiento de sus vidas, y que, estas condiciones le hacen ser personas únicas. Creen que han de aceptarse así y amar sus defectos tanto como sus cualidades. Estas personas corren un gran peligro de vivir inmersos en una insatisfacción crónica, sin darse cuenta de que podrían mejorar con tan sólo un poco de esfuerzo y reflexión.

Con frecuencia nos vemos invadidos por perturbaciones de todo tipo. Pensamientos dolorosos nos afectan, la ira nos invade, las palabras de otros nos hieren. Pero también a veces tenemos momentos de paz interior, de amor y de lucidez. Tenemos luces y sombras.

Lo que tienen en común ambos estados es que son transitorios. Sin embargo, vemos con toda claridad que, si trabajáramos para cultivar los momentos privilegiados, este hecho transformaría radicalmente nuestra vida. La herramienta para ello es la meditación, que nos hace cultivar el amor altruista y la paz mental, al tiempo que nuestro egocentrismo y las frustraciones que se derivan de él disminuyen.

Por regla general, nuestros rasgos de carácter cambian poco. Sin embargo, algunos individuos, aunque sean pocos, han cambiado a lo largo de un proceso más o menos largo. Y este cambio que experimentan muestra claramente que no se trata de algo imposible. Nuestros rasgos característicos perdurarán mientras no hagamos nada por mejorarlos y mientras nuestros actos automáticos continúen perviviendo y pasen cada día a ser más fuertes. Sin embargo, mediante la meditación se consigue cultivar las cualidades que aunque todos nosotros poseemos en nuestro interior, se mantienen en estado latente mientras no hagamos el esfuerzo de desarrollarlas. Así que en nuestra mano está la posibilidad del cambio.

No es cuestión de “yo soy así y no tengo remedio”. Es cuestión de esfuerzo y persistencia desarrollar todo nuestro potencial como persona, mejorarnos a nosotros mismos y a los demás. Los cambios deseables son posibles pero necesitan de tu trabajo y persistencia. Es normal trabajar para ganar dinero. Esforzarse para mantener el cuerpo en forma también parece lógico y deseable. Pero no estamos habituados a trabajar el espíritu para evitar que el miedo, la ira, la vergüenza, la culpa, sean limitantes en nuestra vida.

Nos esforzamos mucho para mejorar las condiciones exteriores de nuestra existencia, pero al que siempre le toca bregar con la experiencia del mundo es a nosotros, a nuestro propio espíritu, que lo traduce en forma de bienestar o sufrimiento. Si transformamos nuestro modo de percibir las cosas, estamos transformando nuestra calidad de vida. Y este cambio es el resultado de un entrenamiento del espíritu denominado “meditación”.


Pablo Arredondo
Psicólogo