Tant'amare

Revista de terapias naturales, desarrollo personal, ecología...

Flamenco Terapia: bailando de dentro hacia afuera - por Raquel Jiménez Oña


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Un día decido que quiero bailar flamenco. Me acojo a ese bonito rasgo que tiene este arte que es su fuerza. Pienso: A través del flamenco podré sacar mi fuerza dándole una utilidad positiva a esa emocionalidad e intensidad características de mi carácter.

Esto fue lo que me llevó a apuntarme en una academia aquí en Sevilla donde vivo hace ya diecinueve años.
Por supuesto, también estaban las ganas de transmitir todas esas cosas que se mueven debajo de mi piel cuando veo a cualquier persona bailando flamenco.
Yo también quiero expresar, desde mi cuerpo, desde mi cara, desde mi movimiento, desde mi emoción.

Cuando empiezo a bailar me encuentro con la realidad: aprender a bailar la técnica del flamenco es muy difícil y sacrificada. No solo hace falta la dedicación de muchas horas diarias, sino que es necesario saber muy bien la técnica para poder empezar a soltarte de la rigidez y así poder expresar.
Durante aquellos años de academia me voy encontrando con una parte dolorosa mía. Aparece mi exigencia, mi perfeccionismo, mi rigidez, mi autocrítica, mi vergüenza, la dureza conmigo misma y un bloqueo continuo. Parecía que estaba consiguiendo el efecto inverso de mi deseo de bailar flamenco. Ante tanta frustración decido dejarlo.

Tras aquello se dan una serie de circunstancias en mi vida que hacen que empiece a mirar al flamenco desde otro lugar. Termino mi formación de gestalt donde mi práctica final la hago con flamenco, comienzo a trabajar como terapeuta, me empiezo a formar en arteterapia donde el acento está en la danza y asisto a las clases de Autoestima Flamenca con uno de mis maestros Carlos Sepúlveda y con el que trabajo como monitora en una ocasión. Se abre para mi un camino nuevo. Me doy cuenta que puedo fundir dos de mis pasiones, la Terapia Gestalt y el Flamenco.

El flamenco abarca casi todos los sentimientos humanos. Gracias a estas posibilidades puede convertirse en una vía para tomar conciencia de las dificultades en diversas áreas de la vida.
También puede bailarse desde otro lugar que no es la técnica. En la Flamenco Terapia lo que se pretende es que la gente saque esa parte flamenca que hay en cada uno de nosotros, para unos es su fuerza, para otros es la delicadeza, otros tal vez se mueven desde ese toque guasón, o con pocos movimientos y muy asertivos, se puede explorar la sensualidad, experimentar como es bailar en contacto con otro. Es poner en movimiento nuestro carácter. Mirar cuáles son mis cualidades y por qué no, probar con aquellas otras formas que no me son familiares. Aquí nadie lo hace ni bien ni mal, cuando bailas tus emociones siempre hay belleza. Se da un espacio en el que experimentar y se potencia la creatividad de cada uno. Bailar es ya sanador en sí mismo. En la persona se produce un movimiento en dos direcciones, bailar desde este enfoque flamenco tan emocional abre en la persona espacios sensibles en los que se puede hacer un trabajo terapéutico mas profundo y a su vez, desde ahí se abren nuevas vías creativas en las que explorar desde otro lugar diferente al habitual.
Es una técnica válida para cualquier persona, joven o mayor, hombre o mujer, tímido o
echao p'alante, con conocimiento anterior de flamenco o sin ningún conocimiento. Todo el mundo tiene emociones y todo el mundo tiene algo que expresar, desde cualquier lugar, sólo es necesario tener ganas de sacar hacia fuera aquello que tenemos dentro que si no sale algún día nos va a explotar.


Raquel Jiménez Oña
Terapeuta gestalt y arte-terapeuta especializada en danza-teatro terapéutico