Tant'amare

Revista de terapias naturales, desarrollo personal, ecología...

Open your mind and free your spirit - Adelaida Giménez Beltrán


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Adelaida Giménez Beltrán
Psicóloga- Sexóloga
Móvil: 639 25 74 24
Email: adelaidagb@yahoo.es
C/ Rodrigo Vivas Miras 81 (Sala UNICODESA)



Profesión y especialidad
Una parte muy importante de la vida en pareja es la satisfacción sexual. La mayoría de los casos no son de tipo orgánico, sino de tipo psicológico o psicoeducativo. Para acabar con los malos entendidos en nuestra vida sexual, es importante acudir a una persona especializada en terapia sexual y de pareja que puede ayudar a restablecer la autoestima, disminuir la ansiedad y la depresión, o potenciar el entendimiento recíproco en la pareja fomentando el diálogo y dejando atrás la idea de que la sexualidad es un tema tabú.
  • Terapia de sexual y de pareja (deseo sexual, relaciones placenteras, autoestima, salud y bienestar sexual, comunicación, convivencia, separación, infidelidad, celos, conflicto familiar)
  • Terapia en identidad sexual/género y orientación sexual
  • Terapia en infancia y adolescencia (Gestalt y Terapia de juego)
  • Peritajes Judiciales: violencia de género, acoso laboral (“mobbing”), acoso sexual.
  • Psicoterapia en general (Terapia Gestalt) que contempla y revisa los siguientes aspectos: individuales; sociales; pensamientos; conductas; enfermedades y manifestaciones somáticas; contexto social; componente emocional.

Cuando ya no tengo miedo de ser lo que soy puedo verte y recibirte tal y como eres.




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Grupos y actividades permanentes facilitadas por diferentes profesionales
A partir de Septiembre crearemos los nuevos grupos de trabajo personal, anímate y ven a compartir y aprender de tu experiencia personal.
  • Grupos de crecimiento personal (Crearte)
  • Grupos de Meditación y Tantra (Andreas Windisch)
  • Grupos de Sexualidad y Tantra femenino (Adelaida y Mª del Mar García)
  • Grupos de jóvenes y sexualidad (Adelaida)
  • Grupos de Mindfulness (Laura Yague)
  • Constelaciones Familiares (Jorge García Siles)
  • Arte-terapia (Amparo Castillo Precioso)

Alquiler de las salas para terapias y talleres

Sí, pero… - por Adelaida Giménez Beltrán


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"Yo no tengo ningún problema con los/as homosexuales… pero que puedan adoptar…”
“A mí no me importa que se casen, pero que se llame matrimonio…”
“A mí me da igual que tengan relaciones Hombre-Hombre y Mujer-Mujer pero que sean más discretos/as…”
“A mí me caen bien todos menos los que tienen pluma…”
“A mí las lesbianas femeninas no me molestan pero las machorras…”
“Entiendo a los transexuales… pero se tienen que operar…”
“Yo entiendo a los/as homosexuales pero a los/as bisexuales… que se aclaren…”

Detrás de estas frases aparentemente positivas podrían existir claros signos de homofobia. Si nos paramos a reflexionar sobre estas construcciones de tipo
sí, pero… podemos observar que esconden ciertos prejuicios a veces difíciles de desenmascarar por su sutileza.

Pero, ¿qué ocurre con la homofobia? ¿Qué problema tenemos con los/as lesbianas, gais, bisexuales y transexuales y personas transgénero (LGBT)?

La homofobia puede ser por motivos políticos, ideológicos y/o religiosos, o todos ellos a la vez, que nos mueven hacia la intolerancia hasta el punto de violar los Derechos Humanos de la población LGBT. Podemos definir la homofobia como: Aversión obsesiva hacia las personas homosexuales. Un temor que provoca un comportamiento irracional de huida o el deseo de destruir el estímulo de la fobia o cualquier cosa que lo recuerde...y, ¿qué nos hace sentir esta aversión?

Todos y todas tenemos derecho a formar una familia, a optar o no por el matrimonio, a operarnos, a hormonarnos, a vestir y mostrarnos como nos apetezca, a dar muestra de nuestro afecto donde y cuando queramos, excepto si perteneces al grupo de LGBT.

En mi camino profesional como psicóloga y sexóloga me he encontrado con muchas mujeres y hombres con dificultades a la hora de construir su camino en el proceso de identidad sexual. Si además de las dificultades personales, individuales y propias del entorno familiar añadimos todo lo social y político, es entendible que una madre o un padre que no se consideren homófobos prefieran tener un hijo/a heterosexual, ya que van a ahorrarse pasar por muchas situaciones incómodas y difíciles a lo largo de su vida, por el simple hecho de su condición sexual. Muchos homosexuales desearían haber sido heterosexuales ya que al día de hoy el estar dentro del grupo de LGTB se sigue viendo como estar “fuera de la norma”.

Y ¿Qué significa ser “normal”? ¿Quién o quiénes son los normales? Pues en nuestra cultura, ya que estas creencias varían de una culturas a otras, pues aquellas personas que son heterosexuales, que desean tener pareja y formar una familia. Si eres mujer y decides no tener pareja (sea por lo que sea) eres una “solterona” y si eres hombre te conviertes en un “soltero de oro”. A las mujeres “se nos pasa el arroz” si no tenemos hijos/as y a los hombres sin hijos/as “son un partidazo”. En el propio lenguaje que utilizamos podemos ver como también surgen cuestiones de género, es decir, que lo “normal” variará en función del sexo de origen. Lenguaje sexista propio de una sociedad machista (incluyendo a hombres y mujeres). Si nos cuesta cambiar acerca de este tipo de desigualdades, más complejo resulta ser si además del sexo sumamos la identidad y/o orientación sexual. Es por ello que las mujeres lesbianas sufren doble discriminación, por ser mujer y por no ser heterosexual. Y como consecuencia de ello han vivido su sexualidad de manera oculta, invisibilizadas, por miedo a lo que les supone “salir del armario”.

Existen tantas ideas estereotipadas acerca de la sexualidad entre mujeres, gracias a la educación sexual informal que hemos recibido basada prácticamente en la pornografía, que muchos y muchas les cuesta trabajo entender que dos mujeres disfruten de sus encuentros sexuales y amorosos sin algún objeto fálico (dildo, consolador, vibrador, etc.) que simule al pene del hombre. Al igual que en el caso de hombres homosexuales, donde se consideran que sus prácticas sexuales están basadas única y exclusivamente en la penetración anal y que sus relaciones amorosas no son verdaderas. No voy a entrar en describir diferentes formas de relacionarse sexualmente ya que serían tantas como dos personas unidas bajo el deseo (indistintamente de su orientación sexual) quieran experimentar.

Esta incultura sexual se ha notado hasta en los juguetes eróticos. Hasta hace muy pocos años, los juguetes que se ofertaban para mujeres iban dirigidos única y exclusivamente a la búsqueda de placer a través de la penetración, sin embargo, cada vez más van diseñando otros modelos donde el clítoris coge más protagonismo, además de otras zonas erógenas que no son las genitales. Estamos muy genitalizados/as en lo que a la sexualidad se refiere y eso hace que nos perdamos muchas otras formas de disfrute erótico-sexual tanto individual como en pareja. Una sexualidad históricamente coitocentrista debido al protagonismo que han tenido los hombres respecto de las mujeres en las prácticas sexuales, siendo el coito la práctica por excelencia, con un corte religioso puesto que mantener relaciones sexuales fuera de la procreación se considera pecado y el placer de la mujer ha estado siempre supeditado al del hombre. Han existido y aún existen muchas mujeres que no han aprendido a tener orgasmos y por ello son consideradas frígidas frente a los hombres que han sido considerados los expertos sexuales aunque no tengan ni idea, de ahí la frase “no existe mujer frígida sino hombre inexperto”, dejando toda la responsabilidad del placer en manos de los hombres.

Si toda esto lo llevamos a un terreno homosexual perseguido y castigado hasta 1975, se puede entender, pero no por ello aceptar, en el lugar donde nos encontramos. Es por ello que hay que seguir luchando y celebrando días como el del Orgullo Gay, puesto que esto solo acaba de empezar. Puede parecer sorprendente que hace sólo 22 años, la Organización Mundial de la Salud incluyera aún la homosexualidad entre las enfermedades mentales. Fue, precisamente, el 17 de mayo de 1990 cuando se eliminó. Por ello, la Asociación Internacional de Gais y Lesbianas (ILGA), celebra esa fecha como el día mundial contra la homofobia.

Es bastante significativo que apenas existan películas donde los personajes protagonistas sean parejas y/o personas LGBT, a no ser que se esté tratando esta temática directamente. Esto es una muestra de que aún no está normalizado.

El matrimonio entre personas del mismo sexo fue legalizado en España en el 2005. Si cada vez que se instaura una ley nueva es necesario al menos 10 años para la sociedad la acepte, la integre y la normalice, es comprensible que los nacidos entre los años 2000-2012 no tengan los mismos prejuicios ante la diversidad sexual. Sin embargo, resulta más difícil de entender y por consiguiente de respetar para las personas más mayores. Esto no significa que mayor sea igual a intolerante, ya que todos y todas podemos evolucionar si estamos abiertos/as a ello. Es un trabajo de todos/as y para todos/as necesario y gratificante pues vivir en igualdad es el deseo de todos/as y también nuestra responsabilidad ya que la sociedad somos cada uno y una de nosotros/as. La base del cambio real está en la educación hacia la diversidad sexual. Solo así podremos amar en libertad.


Adelaida Giménez Beltrán
Psicóloga y sexóloga
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