Tant'amare

Revista de terapias naturales, desarrollo personal, ecología...

Desarrollo personal y terapias naturales

Astrología médica - por Pedro Cano


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Dicen los antiguos Filósofos que los tres pilares sobre los que sostiene todo el conocimiento Hermético (de Hermes, el Armenio) son: La Alquimia, la Astrología y la Kábala.
No procede en este artículo hablar de Alquimia, así como tampoco tengo autoridad para hablar de la Kábala. Vamos por tanto a hablar de lo que si corresponde: La Astrología Médica.
Entendemos por astrología médica o cosmodiagnosis, el uso de la astrología como herramienta para investigar los posibles desencadenantes de una enfermedad, su pronóstico y el seguimiento de su tratamiento.
A pesar del descrédito que la ciencia racionalista ha generado hacia la astrología, generalmente fundamentado en prejuicios que poco tienen que ver con una aplicación seria del método científico y de la mala utilización que de esta ciencia han hecho charlatanes y adivinos, la historia nos demuestra que esta disciplina, tanto desde su aspecto médico como desde su aspecto predictivo ha sido estudiada desde hace miles de años por las antiguas culturas madre de los que hoy conocemos como Tradición Perenne: caldeos en el creciente fértil, Khemet (Egipto), Alejandría en el Mediterráneo, los chinos desde la geomancia, el feng sui, y la medicina taoista, la tradición Sankya, inspiración de las escuelas pitagóricas y creadora del ayurveda y del yotish o astrología hindú, los Hakim musulmanes, los médicos y cabalistas hebreos, los grandes filósofos y alquimistas cristianos y me supongo aunque no tenga datos para ello, en mesoamérica de la mano de los sabios astrónomos que crearon los calendarios mayas que tanto juego han dado en los últimos tiempos.
Hasta el siglo XVIII, momento en que se provoca un cambio de paradigma a nivel científico, religioso y filosófico, se veía normal que un médico estudiase astrología como parte de su formación y no era raro encontrar universidades en que la astrología fuese asignatura obligada.
El cambio de paradigma generó también un cambio de calificación respecto a lo que hasta ese momento se consideraba “científico”, lo que provoco que se eliminase ciencias hasta ese momento altamente consideradas como la alquimia o la astrología.
Sin embargo, el interés por el estudio de las antiguas ciencias no ha menguado y se ha mantenido de la mano de grupos iniciáticos más o menos esotéricos y a lo largo del siglo XX han aparecido numerosos autores que han mantenido encendida la llama del conocimiento astrológico y Hermético.
Esta ciencia en su rama diagnóstica se fundamenta en un viejo axioma atribuido a Hermes el Trismegistos:

Lo que está más abajo es como lo que está arriba y lo que está arriba es como lo que está abajo. Actúan para cumplir los prodigios del Uno.


O con palabras de Paracelso en su Paragranum:

No existe un solo poder invisible en el cielo que no encuentre su principio equivalente en el íntimo cielo del hombre; lo que está arriba actúa sobre lo que esta debajo, y esto reacciona primero.


De la antigua división del cielo zodiacal en doce partes iguales, consensuada desde las culturas mesopotámicas y de la observación del movimiento de las dos luminarias (sol y luna) y los cinco planetas visibles sin uso de sofisticadas tecnologías, se crea un paralelismo anatómico dividiendo al ser humano en doce zonas anatómicas reflejo de las celestes y gobernadas por lo que conocemos como los siete planetas personales: Sol, Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno.
Estas fuerzas planetarias, a su vez manifestación armónica de las cualidades arquetípicas del Uno, en su manifestación en el organismo humano devienen en funciones fisiológicas, glandulares, psíquicas… y su influencia sobre los cuatro elementos repartidos en lo que conocemos como triplicidades configura lo que en la medicina humoral se conoce como temperamentos hipocráticos.
Leí en alguna parte una analogía que he hecho mía que sostiene que el ser humano naciente no adquiere sus características por la configuración del cielo en el momento de su nacimiento sino que el cielo se muestra de una forma determinada en el momento del nacimiento de ese ser para mostrar como ha sido diseñado. En ese mapa de navegación personal, está escrito todo lo que la persona encarnante necesita saber para aprovechar de forma adecuada las dificultades y las facultades que le han sido proporcionadas para su aprendizaje vital en este ciclo.
De la misma forma que un astrólogo competente podrá establecer cuales son las cualidades y las dificultades con que el individuo objeto de estudio cuenta y le podrá aconsejar respecto a las áreas de su vida o a aspectos de su carácter, su vocación, su vida social y familiar habrá de reforzar o cuidar para llevar una vida plena, las reglas de interpretación de la astrología aplicadas a la práctica de la medicina se transforman en una extraordinaria herramienta en el campo de la medicina preventiva y en el diagnóstico de enfermedades.
El mapa natal de la persona nos informa sobre su constitución natal, su tendencia metabólica, su vitalidad, su capacidad inmunológica, el estado de su equilibrio psíquico, la tendencia a somatizar procesos emocionales mal resueltos, dificultades en la eliminación de tóxicos, debilidad o fortaleza constitucional, , etc.…
El estudio de lo que en astrología conocemos como progresiones o direcciones simbólicas permite inferir la edad a la que probablemente puedan aparecer debilidades orgánicas que favorezcan determinadas enfermedades. Es de notar que es cierto que el mapa natal nos muestra los materiales con los que contamos para construir nuestra vida pero que desde ese preciso momento en adelante los planetas siguen su curso creando nuevas figuras geométricas, nuevas realidades energéticas que siguen influyendo sobre nosotros en lo que la astrología estudia como tránsitos. El estudio de cómo el planeta en su movimiento natural interactúa con lo que conocemos como planeta radical, es decir, el que estaba en una situación determinada en el momento de nuestro nacimiento, nos permite no solo afinar respecto al pronóstico sino, especialmente en el caso de los tránsitos de la luna, hacer un seguimiento de la evolución de la enfermedad, ayudándonos a prever posibles agravamientos que aconsejen variaciones en la dosificación del remedio.
Recurriendo otra vez a Paracelso:

O sea, debe juzgar a la medicina según los astros, para comprender a los astros superiores y a los inferiores. Como la medicina no tiene validez si no es del cielo, ésta debe derivar del cielo... Por ejemplo, todo aquello que respecta al cerebro es conducido al cerebro por la Luna, aquello que respecta al bazo fluye hacia este punto con los medios de Saturno, todo lo que respecta al corazón es portado hacia éste con los medios del Sol. De esta manera los riñones son gobernados por Venus, el hígado por Júpiter, la bilis por Marte. (Paragranum)


Quiero hacer notar un detalle importante del texto de Paracelso. Nos dice que el médico debe juzgar la medicina según los astros superiores (es decir, la fuerza planetaria celeste como manifestación del arquetipo correspondiente) y los inferiores, es decir, las funciones orgánicas que por ley de correspondencias se relaciona con la fuerza superior y por lo tanto el arquetipo que representa. A continuación no dice que la Luna, o Saturno o Venus gobiernen nuestro cerebro, nuestro bazo (y huesos), nuestros riñones, sino que canalizan todo aquello que los concierne. Este matiz es sumamente importante porque de ahí podemos inferir que no es el planeta el provocador de nada, sino el canalizador de la fuerza arquetípica correspondiente.
Es habitual que la astrología médica se apoye en la espagiria en cuanto al tratamiento aunque no necesariamente. Tanto la fitoterapia, la homeopatía, la homo toxicología o cualquier otro sistema terapéutico tiene su aplicación en la astrología médica y son numerosos los investigadores que han desarrollado esquemas o tablas asociando zonas anatómicas (signos) y funciones (planetas) con flores de Bach, homeopatía, gemas usadas como joyas curativas (gemoterapia) o como remedios espagíricos o basmas ayurvédicos, sales de Shuessler…
¿Alguien piensa que es casual que tanto los primeros remedios de Bach como las sales de Shüssler sean doce? De la misma forma que resulta curioso ver la similitud entre las primitivas clasificaciones homeopaticas: psora, sicosis y sífilis con las tendencias sintomáticas primarias asociadas a los signos cardinales, fijos y mutables, enormemente parecidos a su vez a los doshas ayurvédicos o a los humores hipocráticos...?
Mismos conceptos, mismas verdades, diferentes formas de contarlas y de nombrarlas. Este es un mapa más, no el mejor ni el único pero si útil y probado. Mil monjes, mil religiones, decía el Budha. Parafraseándolo, podría decir, mil médicos, mil formas de curar…



Pedro Cano
Naturópata y espagírico

Pilates Presente - por Sara Barea Izaguirre


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Todo el mundo ha oído hablar de pilates alguna vez.
Sin embargo, si pides que te lo definan, pocos pueden hacerlo. Alguna vez se oye decir: “son estiramientos ¿no?”
El método pilates mejora las lesiones musculares, articulares y algunos dolores crónicos, por la ejecución controlada de sus ejercicios y la puesta en marcha de la musculatura profunda, tan olvidada.
Además, estiliza la figura en cuanto que trabaja de forma exhaustiva el transverso abdominal (que afina el abdomen) y desarrolla una musculatura alargada y alineada.
Favorece el aprendizaje de higiene postural, la mejora de la circulación sanguínea y se gana en propiocepción (la capacidad de sentir la posición de las diferentes partes de tu cuerpo en el espacio sin la necesidad de observarte en un espejo).
Mi relación con el método pilates empezó hace algunos años.
Cuando me formé como monitora de pilates, ya llevaba otros cuantos meditando y dedicaba gran parte de mi tiempo al crecimiento personal. La espiritualidad ocupaba un lugar importante en mi vida.
Comencé a dar clases de pilates en un centro deportivo en el año 2010.
En un principio, me encontré con un grupo reducido de personas, que llevaban haciendo pilates años atrás.
Mi forma de dirigir las clases, no sólo gustaba, sino que sorprendía, por conceptos nuevos que casi no llegaban a entender.
Me basaba en ejercicios, bien conocidos del método, diseñados por su creador Joseph Hubertus Pilates, pero además, les pedía presencia.
El grupo que dirigía fue en aumento y (como siempre he tenido claro que yo aprendía con ellos más que al revés) les observaba: sus movimientos, los gestos de sus caras al ejecutarlos, la respiración, las partes tensas de sus cuerpos, y sobre todo, la tensión de sus mentes (que no estaban allí, conmigo. Posiblemente mantenían un diálogo interno). No había signos de “no tensión”.
Mi intención con ellos fue, que además de ejecutar una buena técnica en los ejercicios, se mantuviesen en la sala.
Mi intención con ellos fue buscar su presencia. Que integraran en una unidad coherente el cuerpo, los pensamientos y emociones. Que buscaran un silencio interno que observa.
Empezaron a sentir trabajar su cuerpo, de alguna manera conectaron con las sensaciones de los músculos que se quejaban al moverse y conseguían restar tensión en aquellas partes que no debían estar tensas.
Sintieron su respiración larga y fluida, y también y sobre todo, sintieron un silencio interior que surge cuando olvidas tu nombre, tu status social, el compañero que tienes en la esterilla de al lado, competir (incluso contigo mismo).
Un silencio que surge cuando vives el presente.
La atención en la respiración se torna especialmente importante. Nos ayuda a ampliar la conciencia de nuestro cuerpo y nos permite fluir de forma natural y espontánea.
Tratas tu cuerpo con amabilidad y respeto y no persigues las frases mentales del tipo: yo no puedo o yo no sirvo (basándote en “recuerdos” erróneos que se tienen de uno mismo) tan utilizadas por el ego. En definitiva, te sorprendes trabajando con la aceptación. Con la honestidad de reconocer las limitaciones físicas o mentales para realizar un movimiento u otro y poder sonreír. No hay nada que lograr.
Es un disfrute del momento presente. Es un diálogo con tu cuerpo donde la mente escucha en silencio y él se expresa.
Cuando animaba a mis alumnos a escuchar su cuerpo y elegir opciones más acordes a su físico (bien por una patología o por un dolor eventual) eliminando la sensación de comparación con los demás, les veía disfrutar y realizar movimientos con elegancia.
La aceptación, la humildad, la consciencia y la libertad de ser quien cada uno es, también haciendo pilates, hacía que se fueran de las clases con un bienestar que casi no podían explicar.
Las relaciones con los demás miembros del grupo también tiene su importancia.
Se cultiva el respeto, no prestando atención al trabajo que realiza cada uno, dando espacio a cada necesidad, con atención y escucha.
Se fomenta la participación de la colocación del material, donde todos cuidan de todos, para entrar después a un espacio personal en el que disfrutar.
La música basada en mantras (sílabas en sánscrito, que sirven de recurso para proteger a la mente contra los ciclos de pensamiento continuo) se hace inevitable en el
Pilates Presente®. Un apoyo más para mantenerse como un todo que trabaja el cuerpo en plena presencia, con su mente en silencio y con la energía- respiración en
plena armonía.
Y esa es mi propuesta.
Ayudarte a estar completamente presente contigo mismo, como quiera que te encuentres hoy, que no será igual que ayer, ni será igual mañana. Y yo te dirigiré así, con mi presencia, observando tu cuerpo, tu respiración, los gestos de tu cara, la tensión o la no tensión que asoma en tus movimientos.
Y sin apenas darte cuenta, además de mejorar tu higiene postural, la salud de tu columna, la elegancia en tus movimientos y el control de tu cuerpo, llevarás contigo un
estado anímico de calma y bienestar aún después de acabar tu clase de Pilates Presente®.



Sara Barea Izaguirre
Monitora de Pilates

Miedo al fracaso - por José Antonio Sande


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A priori parece que la percepción del fracaso es algo que todo el mundo tiene claro: fracasar no es agradable. Sin embargo, la cuestión no está tanto en si es agradable o no, sino en si es necesario o no. Efectivamente, este cambio de perspectiva plantea una nueva cuestión: ¿para qué es necesario el fracaso? La respuesta, en la Educación Emocional Infantil (E.E.I.), es obvia: para aprender. Ya he comentado el hecho de que el ensayo – error es una estrategia de la Vida cuya finalidad es la evolución. Tal y como está concebida la existencia en nuestro mundo, el ensayo – error es una de las vías de evolución para la vida, ¿cómo es posible, entonces, que haya personas que se nieguen la posibilidad del error a sí mismas o a sus hijos? Quizás por ignorancia o inconsciencia.

La definición usual de fracaso es “no dar una cosa el resultado perseguido con ella”. Ahora bien, una vez que esto ha sucedido y las cosas no han salido como se esperaba... ¿quien fracasa es un fracasado? Esta asociación entre “fracasar” y “ser un fracasado” puede ser muy peligrosa a la hora de utilizarla en la educación de los niños.

En un curso de Educación Emocional Infantil, pregunté al grupo de alumnas y alumnos cuántos vivían el fallo como un fracaso y cuántos lo vivían como una oportunidad de aprendizaje. Tras unos instantes de introspección en el mundo de cada uno, el resultado fue que tres personas vivían el concepto de fallo como un fracaso, otras tres ya lo estaban transformando hacia un concepto más sano y seis contemplaban el fallo como una oportunidad de aprendizaje. Lo más problemático de estar “enganchado” a un patrón emocional de este tipo no es vivirlo con normalidad, es no ser consciente de ello.

El miedo al fracaso en el niño es un sentimiento que tiene, como mínimo, una doble vertiente. Por un lado se dirige hacia el interior, haciendo que el niño rechace el fracaso para evitar sentir que se falla a sí mismo. Por otro lado, hay una vertiente externa, que es la de evitar sentir que falla a otras personas a las que considera, de una u otra manera, importantes: padres, abuelos, maestros, amigos, etc.

El miedo al fracaso se implanta como programa en la mente y en la emocionalidad del niño en un nivel inconsciente. Este programa responde a órdenes, mandatos y frases del estilo:
“equivocarse es de tontos”, “tienes que hacerlo perfecto”, “hay que hacerlo bien a la primera”, “si no lo consigues serás un fracasado”, “siempre te equivocas, no vales para nada” y muchas otras que el entorno del niño expresa, directa o indirectamente, y que pueden acabar afectándole. Otras veces no hacen falta las frases, padres o sistemas que dan ejemplo de lo que es la perfección y lo “correcto” trasladan el mismo mensaje.

Cuando el niño falla en algo, se equivoca, comete un error, no da con la respuesta o el resultado esperado, la actitud del entorno frente a ello puede influir de manera importante en cómo el niño conceptualice y emocionalice su relación con el fracaso. Si el entorno acepta el fallo como natural y como medio a través del cuál se aprende, entonces el niño tendrá más posibilidades de aceptar el fallo en su proceso de aprendizaje, desarrollando un elevado umbral de tolerancia al fracaso, a la frustración y a la decepción. Si, por el contrario, el entorno no acepta el fallo como natural, le pone “peros”, reproches, chantajes, castigos, etc., entonces el niño, probablemente, tampoco aceptará el fallo en su proceso de aprendizaje, desarrollando un bajo umbral de tolerancia al fracaso, a la frustración y a la decepción, así como otros aspectos emocionales reactivos.

El ejemplo de los padres y la filosofía del sistema educativo en el que el niño crece, a menudo, determinan su relación con el fracaso, tanto para bien como para mal. Siendo este una herramienta que puede servir para avanzar en la vida ¿por qué optar por convertirlo en un inconveniente, en un impedimento? Ya Séneca, filósofo nacido en Córdoba el año 4 a.C. pronunció la sentencia: “
Errare humanum est”, errar es de humanos”. Es algo ingénito a la esencia de la naturaleza humana, y querer cambiarlo por la perfección no es posible más allá de la vana ilusión de algunos.

Por ello, la pretensión de que un niño no falle, no solo no es natural, sino que es antinatural. Desde la E.E.I. la propuesta pasa, sencillamente, por enseñar al niño a que no considere el fallo como algo grave ni negativo y a sacar partido de sus tropiezos sin, por ello, considerarse un fracasado. Dicho de manera paradójica: “hay que enseñar al niño a fallar bien”.

Grandes personajes de la historia han dejado interesantes frases sobre el tema del fracaso. A modo de pincelada destaco estas cuatro que me parecen especialmente educativas.

“El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia.” (Henry Ford)



“Cada fracaso le enseña al hombre algo que necesitaba aprender.” (Charles Dickens)



“Una experiencia nunca es un fracaso, pues siempre viene a demostrar algo.” (Thomas A. Edison)



“No puedo darte la formula del éxito, pero si la del fracaso: trata de complacer a todos.” (Anónimo)





José Antonio Sande
Terapeuta floral
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Maquillaje terapéutico - por Isabel García Carreño


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Partimos del maquillaje para proporcionar belleza, y con ello, salud. No es algo que hayamos inventado nosotros; desde el principio de los tiempos, el maquillaje ha convivido con cada una de las épocas y ha creado grandes diferenciaciones en el look de cada una de ellas, hasta nuestros días.

¿Pero qué efectos proporciona en nuestro organismo el maquillaje para afirmar que es terapéutico?
Intentemos darle respuesta: La viségimo segunda edición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la acción de maquillar como “el hecho de aplicar cosméticos a una persona para modificar el aspecto de su rostro.”
Aunque la finalidad inicial es mejorar la apariencia para aumentar la belleza de unas facciones, en muchas ocasiones trasciende el simple gesto estético convirtiéndose en una eficaz herramienta terapéutica. La medicina no puede volver la espalda a esta técnica que mejora la salud del individuo es sus aspectos psíquicos y sociales.

Y la que yo personalmente he comprobado en todas y cada una de las sesiones que he vivido con las personas de mi comunidad, mi municipio o mi ciudad y quiero compartir. Y es que hacer sentir a las personas que cada día es único, y que merece la pena sonreír, no es nada fácil, pero a través de esta bonita profesión, se consiguen pequeños pasos que demuestran que frente a un espejo, nuestra actitud varía en función del aspecto que tengamos.
Por desgracia yo no puedo hacer desaparecer una enfermedad o que alguien encuentre trabajo por ir maquillado, pero si puedo hacer que cambie su forma de afrontar algunas situaciones,
El simple hecho de sentirse aseado y limpio cambia la perspectiva de muchas cosas, y sentir que tenemos buena presencia, psicológicamente hablando, es el primer camino a una buena salud mental, por no hablar de lo que supone para la convivencia en sociedad.

Una noticia que me llamó mucho la atención es que en tiempos de crisis como los que atravesamos, las barras de labios rojas son los productos de cosmética más vendidos... Por algo será.
Y es que realmente donde cualquiera ve un labial rojo, yo veo un instrumento femenino que aporta fuerza y energía para seguir luchando. Hace muchos años vi una película donde una mujer sufría un cáncer de mama; anulada moral y psicológicamente  por el pánico entra en una fuerte depresión, descuidando su casa, su familia y a sí misma. Sus hijos, impotentes frente a la actitud de su madre, deciden regalarle la barra de labios que ella siempre utilizaba. La última escena muestra una mujer sentada en la camilla, que se maquilla los labios de rojo antes de entrar en quirófano...

Tomar las riendas de la vida empieza por tomar las riendas de uno mismo, y para ello nos tenemos que querer, es la única forma de querer a los demás y salir adelante, por ello cuando  me dirijo a realizar cualquier tipo de servicio, trato de ir con la mayor carga positiva, porque desde el momento en el que alguien me abre las puertas de su hogar, solo a través de cariño y escucha consigo que no sienta que estoy invadiendo su espacio. Maquillar a alguien es romper esa barrera que llevamos todos alrededor y que generalmente es infranqueable, por eso, conseguir un ambiente cómodo y distendido es fundamental para reforzar una actitud positiva y fluida.

Lo demás viene rodado, una sesión de maquillaje, unos cuantos complementos y sesión de fotos para finalizar, hacen que cambien su actitud y su valoración personal. Pero mi trabajo no termina ahí, mi trabajo termina cuando realmente esas personas ya sean en asociaciones, en grupo de terapia o de forma personalizada, restablecen su autoestima y empiezan a valorar todo lo que de forma inconsciente guardan en su interior, transformándolo en energía positiva para la lucha del día a día.



Isabel García Carreño
Maquilladora

El encuentro - por José Valdivia


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Encontrar.
Como hombre, me enseñaron a buscar, pues esa es la respuesta activa que exige acción, poner atención en la búsqueda, saber lo que quiero e ir a por ello.
Encontrar es algo más. Es estar preparado para el encuentro, dispuesto y disponible, es esa respuesta pasiva que te conduce hacia tu interior y te permite estar despierto, acción que te lleva a darte cuenta, a confiar, a estar tranquilo y relajado.
Buscar me ha colocado fuera durante mucho tiempo, con ideas estructuradas, preconcebidas, inmutables, en pro de un objetivo: alcanzar la meta.
Encontrar me coloca dentro, abierto al cambio, a desestructurar lo aprendido para construir nuevos modelos, en pro de un objetivo: el camino.

Aún no sé muy bien cómo, pero quiero estar despierto para aprender de las nuevas herramientas, y en este sentido me doy cuenta de que los abrazos son un medio eficaz para despertar el darse cuenta.

Abrazar.
Poner conciencia en el abrazo. Poner conciencia en el cómo, en el para qué de cada abrazo y abrir los sentidos para dar y recibir de forma activa-pasiva, integrando, fusionando, aprendiendo – desaprendiendo; para encontrarme en el mundo de las ideas, en el mundo de las emociones y en el mundo de las acciones, tres espacios en los que habita mi ser, que me forman y me construyen como persona, en mi humanidad.
Hay un abrazo que se busca y un abrazo que se encuentra. El primero ya lo conozco y lo reconozco. El segundo necesito explorarlo, experimentarlo. Así seré más libre de elegir en función de cada momento y no de patrones preestablecidos en mi fondo.

Somos luz.
Yo soy un ser de luz. Solo cuando me coloco en mi lugar, en mi ser de luz puedo enfocar lo que necesito, lo que deseo. Puedo estar abierto para recibir. Puedo dar de verdad. Estoy convencido de que el camino me va a traer muchos descubrimientos, me va a meter en un proceso interior de pasos firmes y seguros, me va a hacer encontrarme con mi luz y con mi sombra. Como el abrazo que viaja al encuentro de dos seres, emprendo este viaje con un sincero deseo de avanzar hacia el encuentro de mis oposiciones, hacia el equilibrio, rompiendo resistencias viejas desde el darme cuenta y para darme cuenta del lugar que ocupo y del que quiero ocupar en mi vida, en cada momento de mi vida, encontrando-me.



José Valdivia
Masajista y arteterapeuta

Escuela Waldorf: cuidado, respeto y disfrute - por Ángeles Caro


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Hace ya más tres años que nos surgió la inquietud de hacer una escuela diferente en Almería.
Soy profesora de secundaria y ya me venía preguntando desde hacía tiempo por qué los estudiantes no tenían interés. Yo tengo interés por conocer todo mi alrededor, cómo funcionan las cosas me fascina, pero veía que a mis estudiantes no les pasaba lo mismo.
Luego nació mi hija y vi que ella tenía interés por todo y me preguntaba: ¿cuándo se acaba ese interés por todo lo que a uno le rodea? Algunas maestras de infantil y primaria con las que hablaba me decían que ellas notaban ya ese cambio en los primeros años de la primaria... “Algo hacemos para que estos niños a los que le interesaban miles de cosas un año, al otro ya no...” me decían esas maestras...

Por aquél entonces nos juntamos muuuchos padres con inquietudes similares. Muchas madres, sobre todo; nos juntamos porque sentíamos que no nos convencía algo de la escuela tradicional...

El camino hasta llegar aquí ha sido largo. Muchas personas se han acercado al proyecto con miedos, con inseguridades. Sobre todo cuando el resto de la sociedad, incluidas muchas veces personas muy allegadas, te decían todo en lo que te podías equivocar, todo lo que salía mal, todo lo que las otras escuelas tienen de materiales o espacios y la nuestra no tenía... Pero, en muchas ocasiones, ese sentir de que hay que seguir luchando, hay que seguir mejorando, ese sentir de que, aunque falten muchas cosas materiales, lo principal nuestra “escuelita” lo tenía: el respeto profundo a los niños, a que sean lo más libres posibles, no a que sean como nosotros queremos que sean, hacía que continuáramos...

Al principio no teníamos las ideas claras, queríamos una escuela respetuosa pero no sabíamos qué pedagogía, no éramos maestras formadas en todas las pedagogías como para decidir!! solo sabíamos de oídas de unas y de otras!!
El universo y las casualidades o las causalidades nos invitaron a contratar una maestra waldorf.
Ese año vimos cómo algunos niños que entraban fuera de sí, inquietos, no malos, pero que no paraban, ahora se centraban, jugaban de manera más armónica. Veíamos cómo los niños no competían entre ellos sino que jugaban todos juntos, con mucho movimiento, claro! pero con armonía. Hasta ese momento no había percibido la diferencia entre un niño fuera de sí, excitado con todo lo de fuera, y un niño centrado... Y me quedaba boquiabierta...

Ese año aprendí a que estar fuera de sí es no hacer caso a tu yo interior, a lo que tú realmente quieres, porque te sobreexcita tanto el exterior que solo reaccionas a lo que ocurre a tu alrededor, no eres libre de actuar, tu impulso interno no puede salir porque el exterior te abruma, te excita, te entretiene, te asusta y te pierdes en el ruido exterior, en querer ser o hacer lo que hace feliz a papá o mamá, ahogando tu voz interna.

Este año he visto más cambios sorprendentes. Un niño entró con una enfermedad autoinmune, durante su estancia en el proyecto la enfermedad fue remitiendo hasta casi desaparecer. Será casualidad, pensé, pero cuando sus papás se mudaron a otra ciudad la enfermedad volvió a crecer... Sus padres quieren volver a mudarse para que pueda volver a formar parte.
Otro niño no podía ser tocado por ningún otro niño. Su madre me contaba con lágrimas cuando, unos meses más tarde, los demás niños le hacían un masaje...
Cuando le preguntaba, sorprendida, a nuestra cuidadora Waldorf, ella nos decía con una sonrisa: es que en Waldorf se cuida al niño entero, no solo su cuerpo. Se cuida también su cuerpo etérico (energético, pensé yo que decía) de manera que el niño puede usar esa energía en sanarse, en terminar de formar su cuerpo para ser un adulto sano, no en solucionar el estrés o en aprender cosas que ponen contentos a mis papás...

La adaptación de los niños al cole es respetuosa, con los niños y las madres. El niño vive la adaptación, no la sufre.
Por otro lado, cada vez que hablaba con las maestras, éstas me hablaban de lo que observaban en cada niño y cómo, según cómo fuera el niño, necesitaba unas cosas u otras para alcanzar su equilibrio: “Este niño, por su sensibilidad, necesita mucha seguridad a su alrededor, y eso se lo proporciona el ritmo constante, armonioso y amoroso”. “Esta niña, necesita unos límites muy claros para sentirse cuidada, para sentir que se ocupan de ella” , “ A esta niña hay que traerla dentro de sí con un gesto de los brazos para que no se disperse”, etc...

A lo largo de estos años he visto cambios maravillosos, cuidados que no sabía siquiera que se podían tener y lo he visto en los niños, en cómo están.

También he hablado con personas, muchos de otros países donde la pedagogía está más extendida, y que me comentan las maravillas, en primera persona o en sus hijos, de esta pedagogía.

En España nos cuesta cambiar pero, afortunadamente, aunque seamos los últimos en Europa, vamos cambiando. En el País Vasco se están concertando los colegios Waldorf. Ya existe en España educación Waldorf hasta bachillerato. Alrededor de la escuela libre Micael de Madrid han surgido multitud de jardines de infancia y colegios de primaria en los que hay listas de espera para entrar.

Pues bien, tenemos esta oportunidad al alcance de nuestras manos, crear un cole en el que los niños se sientan respetados, mirados, cuidados, en todos sus sentidos, no solo el físico, cuidando lo que tocan, lo que ven, lo que perciben de sus adultos y del mundo exterior, en contacto con la naturaleza y, por supuesto, sin perder la conexión con ellos mismos; proporcionándoles la tranquilidad que necesitan para mantener viva dicha conexión. Además, no se trata de un experimento, se llevan viendo 100 años los beneficios de esta pedagogía en el mundo.
En la pedagogía Waldorf no se alimenta el intelecto del niño hasta que no está maduro para ello. Y el niño no se aburre, está experimentando con sus manos y su cuerpo. Cuando está listo absorbe con gran rapidez, sin estrés y sin etiquetas o decepciones de soy malo para esto o lo otro, cada uno a su ritmo. No hay exámenes, entonces ¿por qué aprenden los niños? Porque lo disfrutan.
Por otro lado, multitud de “desórdenes” muy comunes hoy en día en los coles, etiquetados de mil formas TDH, autismo… son observados y tratados en la pedagogía de manera que ya no hay desorden...
El trato con el maestro es de respeto hacia esa persona que me enseña, no desde el miedo o el autoritarismo. El alumno se siente respetado y respeta por ello.



Ángeles Caro
Escuela libre Waldorf Corazón de tiza

El cuerpo como fuente de placer - por Mireia Darder y Sílvia Díez


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Sin cuerpo no somos nada, sin embargo, lejos de escucharlo, cuidarlo y mirarlo con respeto, lo hemos convertido en un esclavo de nuestra insaciable exigencia y patológico perfeccionismo. En nuestro afán de mejorar, de alcanzar un objetivo y luego otro más, en un carrera inacabable hacia no se sabe qué lugar, nos hemos olvidado de contemplar el cuerpo, fuente de vida, placer y sensaciones, como algo sagrado. Parece que solo nos ocupemos realmente del cuerpo cuando nos duele. El resto del tiempo, sobre todo el cuerpo de la mujer, es víctima de una enorme presión que lo juzga y critica severa y constantemente cuando no se ajusta a los cánones de belleza y juventud.

Nuestra sociedad patriarcal ha asociado a la mujer a lo natural e igual que nuestra civilización a lo largo muchos siglos se ha empeñado en explotar y dominar a la naturaleza hasta casi extinguirla, lo mismo ha ocurrido con la mujer, su cuerpo y su deseo. Ahora, después de casi haberla destrozado, toca aplicar nuevas medidas para proteger a la naturaleza y a la mujer...

Exigencia y perfeccionismo
A la exigencia de esta sociedad sobre el cuerpo de la mujer para que se ajuste a un modelo de belleza, se añade un ritmo de vida lleno de obligaciones y estrés cuyo estado de alerta permanente alejan a la mujer de las sensaciones corporales y del placer que necesita relax. La falta de deseo que alcanza en muchos países occidentales dimensiones prácticamente patológicas es una de estas manifestaciones. Como aseguran Christopher Ryan y Cacilda Jethá, nuestra cultura ha declarado una guerra al deseo sexual. Nos hemos acostumbrado a anteponer hijos, pareja, trabajo, el quedar bien, etc… a cualquiera de nuestros deseos por muy necesario que resulte para nosotras satisfacerlo. Y, como dice Sylvia de Béjar, “ya no solo deseos eróticos, sino de cualquier clase y cuando nos olvidamos de nosotras mismas, difícilmente nos queda espacio para el placer.

El cuerpo de la mujer, agotado por el esfuerzo continuado, por las dietas, por el ejercicio a menudo impuesto y no disfrutado, acaba existiendo solo como objeto inerte, tal vez digno de ser admirado, pero falto de pulsión. La mujer se ocupa más de su cuerpo para lucirlo que para disfrutarlo. Prefiere obtener la admiración que gozar de las sensaciones que se generan en él.

¿Cómo reconectar con nuestro cuerpo? ¿Cómo entregarse al placer?
Se trata principalmente de conseguir algo tan fácil y a la vez tan complicado como el hecho de parar y volcar la mirada hacia nuestro interior en lugar de centrar nuestra atención en el afuera. Nuestro cuerpo está diseñado para el placer, a diferencia de los hombres, la mujer posee un órgano exclusivamente diseñado para el goce: el clítoris.

También es básico el trabajo corporal que facilita el desbloqueo del cuerpo, permite moverlo, sentirlo… Los trabajos de conciencia corporal y de movimiento nos permiten habitar nuevamente el cuerpo inerte, escuchar sus mensajes, descifrarlos... Practicar deporte no es lo mismo, porque se realiza en la mayoría de ocasiones sin conciencia y siguiendo preso de la exigencia para poder adjudicarse un nuevo logro.

Es muy importante combinar la fuerza del movimiento expansivo con los estiramientos y la relajación muscular... Se trata de ganar fuerza y a la vez de ser capaz de soltar tensión y relajar. Tanto la fuerza como la relajación son necesarias para alcanzar el orgasmo. Bailar, jugar, dejarse experimentar entregándose a la experiencia sin pensar, sin juzgarse confiando en nuestro instinto son las maneras de conectarse con el placer.



Mireia Darder y Sílvia Díez
Terapeutas Gestalt

Ashtanga Yoga: un estilo tradicional de Yoga - por Rosa Fernández


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“… las respiraciones flotan en el silencio de la sala, nos invitan a la interiorización, a la concentración… me muevo sincronizada con mi respiración mientras siento que el tiempo se para, todo a mi alrededor se detiene… solo existe para mí el ahora, el presente.”



Con su origen en la India, este sistema antiguo enseñado por el Rishi Vamana en su texto Yoga Korunta ha sido transmitido como el parampara indica, de forma tradicional, de maestro a discípulo. Así llegó en los inicios del año 1900 a
Shri T. Krishnamacharya, quien transmitió sus conocimientos a partir del 1927 a su discípulo Pattabhi Jois, responsable de la difusión internacional de este sistema de Yoga.
En la actualidad, su hija Saraswati y su nieto Sharath Jois continúan con la tradición enseñando en el
instituto de la ciudad de Mysore fundado por él en 1948.
El termino
Ashtanga significa en sánscrito ocho ramas, siendo estas las etapas a las que el sabio indio Patanjali hizo referencia en sus Yoga Sutras. Este texto, con más de 2000 años de antigüedad, recopila y sistematiza las enseñanzas del Yoga, siendo uno de los pilares filosóficos en el sistema de Ashtanga Vinyasa Yoga o, como comúnmente se le conoce, Ashtanga Yoga. Nos encontramos por tanto, con un sistema de desarrollo personal a todos los niveles, en el que no hay separación entre la filosofía y la práctica.
La práctica se aborda con paciencia, disciplina y respecto, trabajando sobre secuencias de asanas (posturas) definidas unidas por la vinyasa, sincronización de respiración y movimiento. Se genera así un calor interno que purifica nuestro organismo tanto a nivel físico, mental como emocional. Además, durante nuestra práctica es clave la atención sobre tres puntos (Tristhana): respiración, asana (postura) y drishti.
  • La respiración guía el movimiento, siendo esta suave, profunda, libre y sin pausas. Esta hace posible la unión de un asana con otra resultando así un movimiento meditativo. Para que nuestra respiración sea correcta y las asanas efectivas usamos los bandhas, vínculos o cierres que aportan ligereza y fuerza impidiendo que la energía se disipe.
  • Asana. Purificamos nuestro cuerpo a la vez que le aportamos fuerza y flexibilidad. Con la práctica repetida de la secuencia de asanas se nos presenta la oportunidad de trabajar en silencio, únicamente con nosotros mismos, aportando un tiempo de conexión e interiorización a nuestra vida.
  • Dhristi (punto de enfoque). Focalizamos nuestra mirada hacia un punto evitando distracciones y centrando nuestra mente.

Ashtanga Yoga no solo se limita a la ejecución de una serie de asanas, conforme nos adentramos en la práctica diaria, con respeto y comprensión, nuestro cuerpo se va liberando, equilibrando, nuestra mente se aclara haciendo que penetren en nosotros de forma más sencilla principios sociales y personales que nos mantendrán en la senda, que harán que vivamos nuestra vida de forma más consciente.



Rosa Fernández
Profesora de Yoga

El Reiki como sanación - por Pilar Diago


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A lo largo de nuestra vida, de nuestra socialización, hemos oído hablar de curanderos y sanadores. Ellos, de una forma o de otra, han estado presentes desde siempre. De hecho, en la historia del ser humano, en las tribus, siempre ha estado representada esa figura.
Cuando hace unos años llegó el Reiki a España (yo lo trabajo desde hace 16 años), la sociedad nos tenía como gente rara, incluso aquellos que habían ido a curanderos.
Con el tiempo y conforme han probado esta maravillosa técnica, cada vez hay más gente iniciada en Reiki o que demandan terapia con Reiki. La palabra Reiki solo implica que se realiza una técnica de sanación por imposición de manos, nada diferente de nuestros sanadores de antaño.
Tanto la física mecánica como la cuántica aportan información de cómo poniendo las manos encima de otra persona se puede hacer traspasar energía a través de la piel, de cómo el pensamiento puede interferir en los funcionamientos celulares generando alteraciones en varios sistemas como lo demuestra la Psico-neuro-inmuno-endocrinología; de cómo el estado emocional de una persona puede variar el ambiente de una habitación haciendo que las demás personas puedan cambiar de humor.

Todos los seres humanos son canales desde que nacen, pequeños y grandes conductos por los que se canaliza la energía del Universo que llegará hasta el corazón y será distribuida hacia los brazos hasta llegar a las manos.
Muchas veces me han preguntado si hay más tipos de energía. Claro que hay más tipos, el Universo está lleno de energías. Yo lo comparo con la tabla periódica de los elementos: mezclamos diferentes elementos y obtenemos diferentes moléculas… sería algo similar.
A lo largo de todos los años que llevo trabajando, he encontrado situaciones curiosas que se han solventado al aprender a canalizar Reiki. El Reiki ayuda a movilizar correctamente la energía por nuestro organismo, normalizándola y por lo tanto "arreglando esos problemillas".
Todos los seres humanos generamos, gracias al movimiento de nuestros electrones entre otras cosas, corrientes energéticas a lo largo de todo el cuerpo. Cuando esas corrientes no fluyen de forma adecuada se generan bloqueos, acumulaciones, o defectos, insuficiencias. Los bloqueos nos llevarán a generar enfermedades por acumulación como son los quistes, inflamaciones, tumoraciones… mientras que las insuficiencias generarán debilidad, ptosis y lentitud en los procesos orgánicos, celulares, metabólicos, etc.
De la misma forma, en el campo electromagnético generado por esos movimientos eléctricos también se pueden manifestar alteraciones energéticas que afectan a la vida y la salud de la persona y donde el Reiki también puede actuar.

El trabajo como terapeuta Reiki nos puede llevar a descubrir todos aquellos potenciales que hay en nuestro interior, a conectar con esa parte divina que todos tenemos en nosotros y que desarrollándola permite que se manifieste cada vez más cantidad de energía, intuición y lo que es más importante, el crecimiento personal que te lleva a responsabilizarte de tus propias decisiones y actos, de darte cuenta de que a tu alrededor hay mucha gente con ganas de dar y recibir amor.
Eso es el Reiki. Una técnica de sanación natural por imposición de manos que a la vez nos hace mejores y que despierta el médico interior que hay en cada una de nuestras células buscando así la homeostásis.
Mi opinión es que el Reiki tendría que formar parte de las asignaturas en el "cole", sería una buena forma de ayudar a todos los seres humanos y desde pequeños se tendría en cuenta el trabajo personal y el trabajo social.
Como en todas las técnicas se ha de aplicar aquello de que "Cada maestrillo tiene su librillo" ya que dentro de las mismas bases se puede encontrar que diferentes profesores tengan diferentes informaciones añadidas al Reiki.
Solo me queda por decir que el Reiki abrió un gran campo de posibilidades para mí, que respeto profundamente el trabajo que realizo tanto en consulta como dando clase y que el Reiki me ha ayudado a conocer a gente maravillosa.



Pilar Diago
Profesora de Reiki

Sentimiento de culpabilidad (II) - por José Antonio Sande


Revista Tant'amare - Desarrollo personal y terapias naturales
Quiero comentar algunos de los muchos casos de culpabilidad que he tratado y trato en mi consulta. Espero que sirvan de ejemplo y sean suficientemente esclarecedores del gran daño que se hace al niño cuando se utilizan estas estrategias para educarle.

Dos hermanos que estoy tratando actualmente, la chica tiene veintiocho años, el chico veintidós. Desde pequeños, cuando hacen algo que a su madre no le gusta, ella se va a su habitación y se mete en la cama “actuando” como si se hubiese puesto enferma. Esto ha creado el sentimiento de culpabilidad en ellos, porque han aprendido que su conducta inadecuada causa enfermedad en su madre que, en realidad, les está haciendo chantaje emocional.

Mujer de treinta años, dependiente de su madre y muy sometida. Cuando ella hace algo en contra de las ideas de la madre, ésta se echa al suelo y se tira del pelo diciendo que su hija la quiere matar a disgustos. Chantaje emocional.

Tres hermanos cuyo padre es un médico con cierto prestigio. Tanto el padre como la madre les repiten constantemente lo que pueden y no pueden hacer con sus vidas porque eso influye en la imagen que el padre da ante los pacientes, y ellos siempre tienen que quedar bien. Chantaje emocional relacionado con el estatus.

Hombre de cuarenta años. Cuando llegan fiestas o fines de semana su madre se pone enferma, en cuanto va a buscarla para llevarla al hospital se le quitan los síntomas. Chantaje emocional relacionado con la enfermedad.

Hombre de cuarenta y cinco años. Los fines de semana que tiene partido de fútbol con sus amigos su mujer se pone enferma con dolor de cabeza y él se tiene que quedar para cuidar de los niños. Chantaje emocional relacionado con la dependencia emocional.

Chica de treinta y cinco años, no puede dejar a su pareja porque él, según le dice, sufrirá mucho y si le deja su vida quedará destrozada. Chantaje emocional relacionado con la dependencia emocional.

Estos son algunos ejemplos, solo esbozados, de cómo se manipula a las personas utilizando el sentimiento de culpabilidad.

Cuando un niño “aprende” que sus actos, palabras o actitudes causan sufrimiento a sus papás, se instala en su cerebro un programa mental que dice “mi papá y mi mamá son las personas que más amo en el mundo y no quiero provocarles ningún sufrimiento”. Este programa no es consciente, y aunque el niño no lo verbalice, puede hacerse real en su mente. En el plano emocional el programa que se configura es “cuando hago algo que no le gusta a mis papás ellos sufren y yo soy culpable de ese sufrimiento, tengo que intentar evitarlo”. Se configura así un programa en el que, cuando los padres manifiestan, fingen o dramatizan que su hijo les hace sufrir, el sentimiento de culpabilidad se activa y el niño se siente culpable. Si esta manera de relacionarse se mantiene a lo largo de los años el programa se normaliza, se automatiza, se graba en el inconsciente y queda permanentemente activo. Si a esto se le añaden frases como “si haces esto ya no te voy a querer más”, “como no dejes de comportarse así dejo de quererte”, “si tomas esa decisión olvídate de nosotros como padres”, o se mantienen esas actitudes sin necesidad de verbalizarlo, entonces, además de la culpabilidad, se añade el miedo a no ser querido. Todo esto se convierte en programas emocionales y mentales, que condicionan la capacidad de relacionarse del niño y del adulto de una manera tan profunda que no puede ser libre de vivir su vida a su manera, porque siempre habrá alguien a quien se le haga daño.

El sentimiento de culpabilidad, a menudo, es una forma de “amar” mal entendida, que se une al sentimiento de “deuda” y al de “sacrificio” y que convierte al “amor infantil” en una pesada carga. Esta “programación” del amor, supeditado a la “culpa”, la “deuda” y el “sacrificio”, desarrolla en el niño una emocionalidad desequilibrada, dependiente, insana, que le llevará a relaciones interpersonales inadecuadas de sometimiento, sacrificio, servilismo y compensación.

También se da el caso de adultos que, en consulta, dicen que nunca se han sentido culpables, sin embargo yo percibo la estructura emocional de la culpabilidad en ellos. ¿Cómo es posible? Ellos tienen razón, nunca se han sentido culpables porque han tenido mucho cuidado de no activar el programa. Explicaré cómo. El sentimiento de culpabilidad es un programa que, una vez instalado, siempre está alerta, como si fuese la “llama piloto” de un calentador de gas que siempre está encendida pero que solo se dispara para calentar el agua cuando se abre el grifo del agua caliente. Pues bien, lo que estas personas hacen es evitar abrir ese grifo, es decir, evitan las situaciones que activarían totalmente el programa y que harían que el sentimiento de culpabilidad se activase totalmente. ¿Cómo las evitan? Eligiendo someterse a las instrucciones del programa: no causar sufrimiento a los demás, no hacer aquello que pudiese ofender, no diciendo nunca “no” a las demandas de los demás, cediendo territorio emocional ante sus “seres queridos”, evitando entrar en conflicto y tragándoselo, no oponiéndose a los otros aunque no estén de acuerdo con las decisiones o hechos sucedidos y otras conductas que impiden que el programa se active. De este modo, han vivido toda su vida sometidos al programa sin que éste tenga que ponerse de manifiesto, porque solo con esa “llama piloto” ya es suficiente como para que la persona se mantenga dentro de los límites que le marca dicho programa.

Vuelvo a afirmar, esta es la estructura emocional que más personas de cualquier edad y condición tienen desequilibrada. Sin embargo, el trabajo para eliminar esta y otras limitaciones en el plano mental y emocional es posible a través de la Terapia Floral, técnica natural con la que entré en contacto en 1993 y que utilizo en mi labor profesional desde el año 2006.



José Antonio Sande
Terapeuta floral

Sentimiento de culpabilidad (I) - por José Antonio Sande


Revista Tant'amare - Desarrollo personal y terapias naturales
El sentimiento de culpabilidad es, según mi experiencia profesional, la estructura emocional más limitante en nuestro entorno social. En bastante más de un cincuenta por ciento de mis pacientes, alumnas y alumnos, este sentimiento mediatiza su vida con mayor o menor fuerza, pero está permanentemente presente. Ahora bien, este programa emocional no siempre se vive de manera consciente, en muchas ocasiones es totalmente inconsciente.

En los cursos suelo comentar que nadie llega a la consulta diciendo “vengo porque me siento culpable y quiero eliminar la culpa de mi vida”. La mayoría de las veces este sentimiento se oculta tras sensaciones, emociones y conceptos de lo más curiosos: “siento un come-come”, “me da cosita”, “tengo un algo...”, “me da penita”. Pero nadie reconoce, de primeras, el sentimiento de culpabilidad como tal. Esto ya es un primer obstáculo, porque se ha llegado a normalizar hasta tal punto, y se ha convertido en algo inconsciente hasta tal medida, que la persona no se da cuenta o bien piensa que todo el mundo se siente igual, que eso es lo natural. “¿Un poco todo el mundo se siente culpable, no?”, es una medio pregunta medio afirmación habitual, en la convicción de que este sentimiento lo tiene todo el mundo, de que es “lo normal”.

Sin duda y con firmeza mantengo que, según mi experiencia, en la sociedad española el sentimiento de culpabilidad supera a la emoción del miedo a la hora de limitar la libertad de las personas. Y es un programa que, la mayoría de las veces, se instala en la infancia y se mantiene el resto de la vida, siendo el causante de muchos desequilibrios físicos, emocionales y mentales.

Según María Moliner, en su Diccionario de uso del español, culpabilidad se define como “circunstancia de ser culpable”. Y culpable “se aplica al que ha cometido un delito o una falta. También a la persona o a la cosa que son causa, aunque involuntaria, de una cosa mala”.

“Delito”, “falta”, “cosa mala”... palabras con una carga simbólica que, utilizada de la manera “equivocada”, a sabiendas o no, pueden causar mucho sufrimiento. Hay países, como España, donde el programa emocional y mental de la culpabilidad ha sido utilizado por el poder y la religión para someter a las personas durante décadas. Ha sido, y sigue siendo, una herramienta poderosa que se utiliza a todos los niveles, tanto en las relaciones personales, como dentro del marco familiar, en la pareja, en el trabajo, en la religión y en la sociedad. Es un medio de manipulación tan extendido, sutil y efectivo que, a mí entender, es el programa emocional más importante a considerar dentro de la Educación Emocional Infantil.

El sentimiento de culpabilidad es un medio a través del cual se somete al niño a los deseos de los adultos, aunque sea disfrazado de amor. A nivel personal, familiar y social la culpabilidad ha sido utilizada como programa, implantado en los planos emocional y mental de los niños y niñas para que hagan cosas que no desean hacer y dejen de hacer las que sí desean hacer, todo ello por miedo a hacer sufrir, dañar, enfadar, molestar, ofender o dejar de recibir amor de sus padres u otras personas.

Esto se debe a que el sentimiento de culpabilidad ejerce presión desde el inconsciente, haciendo que el niño “se sienta mal”, “le de pena”, “le de cosa”, “sienta que traiciona”, “piense que decepciona”, “crea que va a hacer daño” o muchas otras creencias de las que se le convence a través de la experiencia cotidiana, o porque él mismo adopta esos patrones por propia iniciativa. Todos estos sentimientos son programas emocionales y mentales que el niño integra, cuyos códigos son pulsados consciente o inconscientemente por otras personas, condicionando y/o manipulando su conducta.

Este programa, en el ámbito educativo, familiar, escolar, relacional o social, se crea cuando las acciones, palabras o actitudes del niño provocan en el adulto una respuesta de sufrimiento, real o fingida, y esta respuesta se repite a menudo, creando en el niño un condicionamiento que relaciona “expresarse o actuar” con “hacer sufrir al otro”. Pongo algunos ejemplos que facilitarán la comprensión de este mecanismo. Hay que tener en cuenta que este libro trata de la E.E.I. en niños entre cero y siete años, aunque este programa es posible que se desarrolle a cualquier edad, incluso de adulto.

Un niño de cuatro años empieza a demandar cierto grado de autonomía, quiere ir al baño solo, comer sin ayuda, o realizar alguna actividad sin la ayuda de sus padres. Sin embargo, el padre o madre no quiere dar esa libertad, sea por miedo, por comodidad, por no perder su roll, etc. Si cuando el niño hace algo solo, sea que lo haga bien o no, el padre o madre hace un drama de ello, se echa las manos a la cabeza con expresiones tipo “vaya susto que me has dado, pensé que te había pasado algo”, “me va a costar una enfermedad”, “con tu actitud me haces sufrir”, está creando en la mente del niño una asociación entre hacer las cosas sin sus padres y que ellos sufran.

Ya un poco más crecido el niño, si hace algo que el padre o madre no quieren, éstos recurren al chantaje emocional con frases como “si sigues haciendo eso me vas a hacer sufrir y dejaré de quererte”, “nos haces tanto daño con esa conducta que nos vas a enfermar”. Este tipo de mensajes ponen en el niño la responsabilidad de que sus padres sufran o se enfermen, lo que se convierte en una carga emocional para él, porque siente miedo de que eso suceda. En realidad, el responsable de ese dolor o esa enfermedad es el propio padre o madre, sea porque lo finge o porque su manera de reaccionar es esa y no otra más sana y de búsqueda de soluciones. En vez de hablar con el niño o, incluso, hacerle que asuma su responsabilidad, recurren al chantaje emocional, por lo que lo que están haciendo es programándole para que se sienta mal, es decir, culpable.

La creencia de que si algo le hace sufrir a los padres y éstos muestran ese sufrimiento, fingido o no, va a servir para que el niño se porte como ellos quieren, es una falsa creencia porque, si bien puede conseguir su objetivo, no lo hacen a través del desarrollo de la consciencia y la responsabilidad en el niño, sino a través del desarrollo de la culpabilidad, condenando al niño a la esclavitud bajo ese sentimiento.

En esta estructura emocional aludo a que la reacción de los padres u otras personas puede ser fingida o no. Esto puede parecer ilógico o surrealista, pero es real y cotidiano. Hay personas, niños o adultos, padres o madres, parejas o amigos, conocidos o desconocidos que, consciente o inconscientemente, fingen que se les ocasiona un sufrimiento para conseguir algo de los demás. Todo aquel que hace chantaje emocional está fingiendo ese sufrimiento. Aunque él o ella crean que es cierto, lo que sucede es que, en algún momento de su vida, aprendieron que si algo les hacía sufrir podía influir sobre algunas personas de su entorno y esa conducta la han automatizado y pasado al inconsciente, por lo que se creen lo que está viviendo. También hay personas que saben muy bien cómo manipular a aquellos que viven en la culpabilidad, y son verdaderas actrices y actores a la hora de manipular los sentimientos de los demás y de hacerse las víctimas.


José Antonio Sande
Terapeuta floral

Un trabajo terapéutico sobre los arquetipos (II) - por José Antonio Sande


Revista Tant'amare - Desarrollo personal y terapias naturales
Hera
Carlota llegó al curso de Terapia Floral más por desesperación que por curiosidad. Desde hacía algún tiempo su estado emocional se había ido alterando, pasando de la alegría cotidiana a una sensación de desinterés vital que le hacía vivir cada día con esfuerzo y desesperación. A sus 39 años parecía que lo tenía todo para ser feliz, una casa grande y bonita, dos hijas sanas y activas, un pequeño trabajo que le dejaba tiempo libre y le proporcionaba algo de dinero y satisfacción y un marido empresario, hombre de cierto éxito en su ramo. Sin embargo, Carlota no se sentía satisfecha, carecía de serenidad y cada nuevo día no era más que la repetición del anterior. A través del trabajo con la Terapia Floral fue aprendiendo a mirar hacia dentro, a atender a sus sensaciones, emociones, sentimientos y pensamientos y a descubrir qué aspectos dentro de ella permanecían desarmonizados y no le permitían vivir con serenidad. El curso de “Arquetipos femeninos y esencias florales de La canción de Eva” fue toda una revelación para ella, pues en cuanto se expuso el arquetipo Hera se dio cuenta de que tal y como estaba presentado, así era su vida. Se sentía insatisfecha consigo misma, con su vida y con su relación de pareja porque su marido, trabajador incansable, estaba más centrado en su empresa que en ella. Cuando llegaba a casa el hombre sólo quería relajarse, desconectar, y no la atendía a ella ni a las cosas que había hecho en la casa o en su trabajo, no se interesaba por ello y esto hacía que Carlota sintiese que no era importante, que no era apreciada ni valorada. Como en el caso del arquetipo, esperaba que su marido le diese valor a ella como persona, apreciando sus actividades o su trabajo y fundamentando su satisfacción interior en la apreciación de su marido y no en lo que ella sintiese por sí misma. Esta situación hacía que las expectativas cotidianas de Carlota respecto a lo que su marido debía hacer y demostrar se viesen frustradas cada día y su estado de ánimo, su confianza y su autoestima fueran disminuyendo poco a poco. Además, dado el círculo de relaciones sociales en el que se movían, Carlota permanentemente se mantenía al servicio de su marido para fiestas, viajes o cenas, acompañándolo y asumiendo el papel de esposa bonita, extrovertida y feliz que agrada a todo el mundo, aunque en muchas ocasiones, en su interior, no sintiese esto como real.

La toma de la esencia
Hera – esposa comprometida provocó un cambio en su actitud y en su ánimo. Pronto comprendió que la sensación de realización y satisfacción que ella buscaba no la iba a encontrar en su marido, ya que este estaba demasiado centrado en su trabajo, reuniones y comidas, y que, en el fondo, tampoco era su función. A raíz de esta toma de conciencia comenzó a asumir su responsabilidad para consigo, a desarrollar más su mundo profesional y personal, a priorizarse a sí misma en todos lo sentidos. Este cambio de conciencia le llevó a abrir su mente y su mirada, se dio cuenta de que su armonía y satisfacción dependía exclusivamente de ella y puso en marcha un proyecto personal y laboral que, “sorprendentemente” comenzó a tener éxito y a proporcionarle esa satisfacción interior que tanto deseaba. Integrado el arquetipo, la influencia de este como limitación en su vida cotidiana ha desaparecido y ahora se siente plena y realizada, con la capacidad de afrontar la vida y sus situaciones desde un lugar diferente, sin esperar que sea su marido el que tenga que venir a solucionar o a validar sus ideas, decisiones o acciones. Se ha vuelto una mujer independiente, fuerte y segura, algo que ella quería sentir a través de la figura del marido pero que ha tenido que aprender a crear desde ella misma.

Estos y muchos otros trabajos han podido ser resueltos gracias a la sabiduría de las esencias florales, verdaderas maestras para un terapeuta floral que sepa escucharlas y reconocerlas en toda su profundidad informativa y energética.

Sin duda os animo a formaros en profundidad en el uso de este sistema floral porque el beneficio que aporta al trabajo terapéutico es verdaderamente interesante.



José Antonio Sande
Terapeuta floral

Kinesiología (II) - por Isabel Sierra


Revista Tant'amare - Desarrollo personal y terapias naturales
En el año 1980 el fisioterapeuta, osteópata y kinesiólogo belga Raphael Van Asshe descubrió “la Kinesiología Holística” con el ARM REFLEX (AR).
Ese año trabajaba en España y le llegó a la consulta una paciente amiga suya con un dolor lumbar. Una de las formas de trabajar la osteopatía cuando hay lesión de espalda es estirar los brazos del paciente estando éste tumbado boca arriba, con los dos brazos por encima de la cabeza en la prolongación con el cuerpo y con las palmas de las manos enfrentadas, con la intención de observar el acortamiento del músculo psoas, músculo implicado en la mayoría de estas disfunciones. Si al estirar ambas manos de forma fuerte y mantenida, observamos un brazo más corto que el otro es que el psoas de aquel lado esta hipertónico y contraído, con la consiguiente adaptación de alguna vértebra.
Mientras Raphael Van Asshe le hacía la prueba, la paciente empezó a hablar de su familia y a relatar el proceso que le había llevado a aquel estado, que no era otro que la relación problemática con un pariente suyo: explicaba que un día estando cortando flores en el jardín agachada recordaba la relación, sonó el teléfono y su marido la llamó diciéndole que aquel pariente la estaba llamando. Al incorporarse rápidamente, para acudir al teléfono, apareció un bloqueo en las lumbares y notó un intenso dolor en la zona.
Lo novedoso de la situación fue que durante todo el relato Raphael Van Asshe le tiraba “suavemente” de los brazos y observó que había momentos en que se acortaba un brazo, que era cuando hablaba de la emoción relacionada con su pariente, mientras que en otros momentos los brazos se igualaban, que correspondía a una liberación de la tensión emocional. Al cabo de un rato de hablar sobre el tema los brazos permanecieron equilibrados. Los dolores y la disfunción habían remitido.
Analizando el hecho, Raphael Van Asshe dedujo que había tanta emoción en esta persona y los psoas estaban tan contraídos que la llamada telefónica fue la última gota que hizo rebosar el vaso, el último estrés que no pudo aguantar. El resultado era que en el momento que había acortamiento de un brazo, había también un cambio de tono en toda una cadena muscular anterior y posterior, producido por una emoción.
Aquí fue cuando se dio cuenta del gran descubrimiento, mientras Goodheart y la Kinesiología Aplicada trabajan con el tono muscular, la Kinesiología de Van Asshe o Kinesiología Holística trabaja con los cambios de tono de las cadenas musculares anteriores y posteriores.
Mientras que los test realizados con músculos sueltos o por parejas trabajan sobre músculos fásicos, el reflejo de los brazos o ARM REFLEX (AR) como le llamó entonces su descubridor, trabaja sobre las cadenas y músculos no fásicos.
Con el AR entran en juego las cadenas musculares anteriores y posteriores completas, incluyendo los músculos que mantienen la postura, que trabajan 24 horas al día y que es donde vamos a guardar la información tanto si estamos relajados, durmiendo, o en acción. El AR es una respuesta de toda la energía estática, del esquema corporal, que es donde está la información de todo lo ocurrido.
Por otra parte, con el AR tenemos el reflejo completo de la cadena izquierda con la derecha, hasta entonces no estudiado y que se tenia poco en cuenta. Imagínense si nuestro pie izquierdo no tuviera conciencia de lo que le ocurre al derecho, no podríamos andar. La respuesta está pues en la integración de las dos cadenas musculares.
Con el AR conseguimos todo el trabajo de la musculatura de la espalda y el resto del cuerpo, al trabajar con todas las cadenas musculares, con lo que trabajamos con la mayor cantidad de información posible.
Nuestro cuerpo tiene la información de todo lo que ha ocurrido en nuestra vida, y por ello, con Kinesiología Holística, si sabemos hacer correctamente una serie de preguntas al cuerpo, nos contesta exactamente sobre ellas.
Cuando se produce un AR tenemos la respuesta de la integración de todas las cadenas. Ambas cadenas musculares anteriores y posteriores reciben una señal diferente, por una orden de una zona del cerebro, evidenciándose con una diferencia de tono en ambas, con la producción de un aparente acortamiento de los brazos.

Había nacido la Kinesiología Holística.


Isabel Sierra
Médica colegiada y en Experta en Kinesiolgía Holística
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Emprender creando mi propio juego - por Sara Segura


Revista Tant'amare - Desarrollo personal y terapias naturales
Soy una persona inquieta, curiosa, admiradora de aquellos que se atreven a soñar y caminan por hacer realidad esos sueños. Hay una frase que siempre me dice mi abuela con 83 años “La vida es una mentira, está todo inventado". Crecí con esta frase en mi cabeza sin saber muy bien qué significaba y ahora es cuando comienza a tener un sentido para mí: la vida es un juego y por ello, vamos a jugar.
Mis principios como emprendedora comenzaron como un “pequeño juego”. En junio de 2011 hice un curso que se llama “Principios de Coaching” y me dejó tan enamorada que decidí seguir con esta formación para poder dedicarme a acompañar a las personas a conseguir sus objetivos a través del desarrollo de sus fortalezas, y la identificación y mejora de sus áreas de mejora. Recuerdo que cuando decidí formarme, la palabra coaching aún no había tenido este “boom” que tiene ahora. A raíz de compartir con otras personas qué es lo que estaba haciendo y lo impresionada que estaba con la metodología que se seguía en coaching comenzaron a nacer oportunidades de trabajo tanto a nivel formativo como a nivel individual. En este momento yo me encontraba trabajando por cuenta ajena como técnica de autoempleo y más que la visión de una empresa a largo plazo, era simplemente un hobby, un juego. En el momento en el que me quedé sin trabajo fue cuando tomé la decisión de que el coaching se convirtiera en una realidad a corto plazo. A raíz de este momento comencé a colaborar con la Universidad de Almería como coach, impartir talleres, traer formación de fuera como “Supérate con Firewalking” y trabajar con clientes de manera individual, personalizada y confidencial. Poco a poco comenzaron a aparecer nuevas oportunidades, nuevas casillas que se desbloqueaban en un tablero llamado mercado.

Decidí seguir jugando, ya que jugar a ser coach hasta el momento me estaba dando buenos resultados. Desde el juego no existían fracasos sino oportunidades, no había miedos sino desafíos y la ilusión de seguir avanzando casillas hasta llegar a la meta final me permitía levantarme cada mañana con ilusión, optimismo y ganas de seguir avanzando. En muchas ocasiones he caído en casillas que me han llevado a retroceder, o me han dejado parada durante varios turnos convirtiéndose en periodos de reflexión, re-encuadre y aprendizaje.

Cuando me vine a dar cuenta, lo que en un principio creé había tomado vida propia, crecía y se alimentaba de las oportunidades que le ofrecía el entorno,
flexible como una caña de bambú. Siempre soñé con colaborar con otros profesionales del sector con el propósito de crear sinergias y seguir creciendo, aprendiendo y disfrutando y de repente esto se transformó en el pilar base de mi trabajo. Comencé a jugar con otras personas con las que compartía mi visión, valores y ganas de soñar.

Hoy me siento ilusionada de poder presentar mi
desafío personal y profesional como un Servicio de Desarrollo Personal y Profesional cuyo compromiso con cada uno de sus clientes no es solo que aprenda a pescar, sino que también aprendan a construir la caña de pescar que necesiten, según en el lugar donde se encuentren y las condiciones a las que se enfrenten… buscando que las personas logren su independencia, autonomía y libertad.

EMPRENDER es… un viaje cargado de riesgo, incertidumbre, toma de decisiones, desarrollo de estrategias y crecimiento donde tu Iniciativa y Actitud son tus principales apoyos para el éxito.


Sara Segura
Coach Profesional y Personal


Un trabajo terapéutico sobre los arquetipos (I) - por José Antonio Sande


Revista Tant'amare - Desarrollo personal y terapias naturales
A lo largo de los cuatro últimos años, tanto en los cursos sobre arquetipos femeninos y esencias florales como en la consulta, he tenido oportunidad de utilizar las esencias florales de La canción de Eva en numerosas ocasiones. Al poner en común la información de mi experiencia con la de otros y otras terapeutas la opinión unánime es la de la profunda capacidad de transformación que estas esencias aportan al proceso terapéutico. No sólo son efectivas sino que, utilizadas con el necesario conocimiento, son realmente potentes y rápidas, acortando notablemente los procesos de toma de conciencia, trascendencia e integración del campo de información arquetípica que pueda estar limitando a la persona.

Presento aquí la experiencia real de algunos casos, obviamente los nombres, edades y algunos otros datos han sido cambiados para mantener la privacidad de las personas. El resto de la información es real y puede servir para hacerse una idea de la efectividad de las esencias, siempre y cuando sean utilizadas con el conocimiento pleno del campo de información que conllevan.

Ambos casos forman parte del libro “Arquetipos femeninos y esencias La canción de Eva” escrito en coautoría con Laura Mayorga y editado por Continente.

Eva
Andrea, de 38 años, era una mujer triunfadora, con un alto puesto en la función pública, trabajadora, competente, con cierto grado de poder, una buena posición económica, pero algo en su vida no encajaba, ya que no se sentía serena ni satisfecha. Llegó a la consulta en un estado de desarmonía notable, con ansiedad, decepción vital, hipersensible y otros síntomas externos de una gran desarmonía interior. Comenzamos el proceso terapéutico atendiendo a aquellos aspectos de su vida presente, interna y externa, que podían estar contribuyendo a mantenerla en dicho estado. Durante un tiempo trabajamos con esencias florales del sistema Bach, hasta que en un momento dado apareció el tema de la sexualidad, cuestión que también era problemática para ella. Sus relaciones sexuales eran poco satisfactorias y tenía gran dificultad para disfrutar y llegar al orgasmo. Profundizando en esta faceta de su vida salió a la luz la “educación sexual” que había recibido en su infancia y juventud, especialmente de su madre, a base de comentarios y alusiones hacia la sexualidad como algo sucio, inadecuado, pecaminoso, etc. El hecho de escuchar durante años estos comentarios había dejado en su plano emocional un recuerdo que, aunque a nivel intelectual sabía que era carente de todo sentido, a nivel emocional no podía dejar de sentir esa suciedad, ese “pecado” que estaba cometiendo, por lo que cuando mantenía relaciones sexuales le venía a la mente la imagen y la voz de su madre recordándole sus opiniones sobre el disfrute y el sexo. Sin quererlo, y en algunos aspectos de manera inconsciente, no era capaz de disfrutar ni de vivir una sexualidad sana por aquella educación recibida, sintiéndose sucia, pecadora y culpable consigo misma, a lo que se añadía el enfado por no poder deshacerse de aquellas ideas.

Al mismo tiempo que trabajábamos otros aspectos de su vida con esencias de Bach, iniciamos la toma de la esencia Eva – mujer culpable. A partir del primer mes Andrea comenzó a disfrutar más de su sexualidad, a no recordar las palabras de su madre ni a tenerla presente durante sus relaciones sexuales. Poco a poco el campo de información negativo creado en torno a la sexualidad se fue diluyendo, ya no se sentía sucia ni pecadora y la culpabilidad que durante tantos años la había atormentado fue dejando paso a la satisfacción sin remordimiento. De esta manera consiguió sanar un aspecto importante de su vida que la mantenía en tensión y en desarmonía vital, trascendiendo aquella “educación” recibida, propia de otros tiempos de mayor ignorancia y represión.



José Antonio Sande
Terapeuta floral

Kinesiología (I) - por Isabel Sierra


Revista Tant'amare - Desarrollo personal y terapias naturales
La kinesiología es un método integral de diagnóstico y tratamiento que une el saber médico más reciente con experiencias y conocimientos de milenios.
Objetivo fundamental de la kinesiología: procurar lo que fortalece al cuerpo y evitar lo que lo debilita.
El cuerpo está continuamente expresando lo que le ocurre por dentro, exterioriza los sentimientos internos y se manifiesta en los más mínimos detalles. Si una persona está deprimida, su postura indica el estado mental que tiene y si está alegre también lo manifiesta corporalmente.
Mediante un
test muscular sencillo, rápido y concreto, se puede descubrir qué fortalece o debilita a un organismo humano.
La kinesiología es un método curativo suave e integral. Forma parte de lo que se conoce como “Bioenergética”, orientación médica que se ocupa de
los circuitos de energía del ser humano. Como tal, ha adoptado las bases de la filosofía china de la energía, que afirma que la salud del ser humano depende de la libre circulación de la energía vital (en chino chi o qi) por el cuerpo.
Los métodos de tratamiento de la kinesiología aspiran principalmente a aumentar el nivel de energía en el organismo humano, estimular la capacidad autocurativa y, con ello, estabilizar o restablecer la salud.
En kinesiología, los músculos del ser humano se utilizan como instrumento de medida.

HISTORIA DE LA KINESIOLOGÍA
A principios de los años sesenta, el quiropráctico George Goodheart desarrolló la kinesiología en Estados Unidos. La bautizó como “Kinesiología aplicada”(Applied Kinesiology). Todo ello empezó en 1964 durante el tratamiento que Goodheart realizaba a un paciente que tenía un dolor persistente en el hombro derecho.
Goodheart examinó el hombro utilizando la técnica habitual en la fisioterapia americana (método Kendall y Kendall) y descubrió que había un músculo en concreto que reaccionaba “débilmente”. Masajeando algunas zonas dolorosas del músculo (“puntos sensibles”) consiguió fortalecerlo. La Kinesiología nació con el descubrimiento de que un músculo que reaccionaba “débilmente” podía fortalecerse mediante una técnica especial de masaje en unos puntos sensibles o dolorosos.
Más tarde Goodheart descubrió la relación entre el funcionamiento de los músculos y determinados meridianos de acupuntura.
El doctor Goodheart consideró que hay
tres factores que van a estar siempre presentes en la salud: factor estructural, químico y emocional.
Para él, si alguno de estos factores está mal, los otros también lo estarán, pues en todo individuo se encuentran interrelacionados. Tratando uno de estos tres factores, el que esté desequilibrado, podremos corregir los otros dos. Goodheart los trabaja como si fueran un solo factor y les da el nombre de TRILOGÍA DE LA SALUD.
En el test kinesiológico que utilizamos en Kinesiología Holística, además de testar el campo estructural, químico y emocional, agregamos un cuarto factor que es el
campo electromagnético humano, ya que se considera que la alteración del campo electromagnético ha conducido,en ultima instancia, a la instauración de la enfermedad.
Teniendo en cuenta que en toda enfermedad hay un desequilibrio energético o electromagnético, su equilibrio no es siempre suficiente para la curación de la enfermedad, como por ejemplo, en los casos en que se ha producido un desequilibrio importante en los campos estructural, químico o emocional, que casi podemos considerarlo crónico. En estos casos, hasta que no esté equilibrado el campo estructural, químico o emocional no será posible que a la vez se produzca un equilibrio del campo electromagnético.
Al trabajar de esta forma, tratando los cuatro campos y buscando el prioritario, va a ocurrir que aunque haya varias personas con los mismos síntomas, cada test puede ser distinto y vamos a tener que aconsejar tratamientos distintos para todos ellos. En kinesiología no nos sirve el mismo tratamiento para la misma enfermedad, sino que deberemos individualizar el diagnostico y también el tratamiento.
Para cada persona vamos a buscar donde está el bloqueo en su cuerpo, que es lo que deberemos tratar, independientemente de los síntomas que muestre, y seguramente cada uno necesitará un tratamiento diferente.


Isabel Sierra
Médica colegiada y en Experta en Kinesiolgía Holística
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Osiris, el Huevo de Obsidiana - por Pilar Fernández Carretero


Dicen los que dicen que saben que la medicina vibracional es usada desde tiempos inmemoriales y de ahí la popularidad del uso de minerales como herramientas terapéuticas naturales. Variedad de instrumentos de sanación alternativa para un amplio público y variedad de soluciones a nuestro alcance.

Revista Tant'amare - Desarrollo personal y terapias naturales
Para poder entender mejor el trabajo con el Huevo de Obsidiana, primero es conveniente explicar el poder que hemos perdido las mujeres.
Hace mas o menos 15.000 años, la mujer era la regente, gobernadora, sacerdotisa y la llamaban la Diosa. Hasta tenía la decisión de todas las actividades relacionadas con la soberanía, la guerra y la caza, y gozaba de autonomía sexual: era considerada “la fuerte”, ya que reunía la totalidad de los opuestos, la creación y la destrucción.
En aquellos tiempos, la mujer tenía la completa libertad sexual y era libre de elegir pareja, no existía la relación entre sexualidad y procreación. Se creía que los hombres no tomaban parte en la germinación de los hijos, sino que eran las ceremonias que se realizaban para conceder la maternidad las que les concedían la descendencia. Esto duró hasta el 4º milenio antes de Cristo y en un lapsus de 2.000 años la sociedad pasó a ser un patriarcado.

¿Qué sucedió? La religión cristiana se expandió por el planeta, se unió con los gobiernos e instruyó a sus seguidores en los valores del poder masculino. Fue de esta manera como la Iglesia cristiana eliminó el culto femenino y a la Diosa. Un buen ejemplo es el mito de Eva probando la manzana en el que Eva, aconsejada por la serpiente, es culpable de comer la manzana, y así Adán se convierte en el ser superior y el dominio masculino. Mientras que Adán es considerado como aquel que “tiene cabeza”, Eva es considerada la inductora a la corrupción. Todas estas creencias y memorias erróneas se nos han grabado en nuestras células, en nuestro Ser, durante todos estos siglos y este es el momento del despertar, de activar de nuevo el poder interior de la mujer y de equilibrar energías masculinas y femeninas.

Sin embargo, el patriarcado no es un error del cosmos, solo cumple con un objetivo, como todo lo que existe en la Tierra, aunque nos resulte difícil de aceptar. El patriarcado emerge en un marco de lucha, autoridad y violencia, en la división de lo masculino y lo femenino, en la desigualdad.
Sobre la herencia del patriarcado poco se conoce sobre la “sombra colectiva que vive la mujer” que existe a nivel planetario. Todos estos miles de años potenciando y viviendo el dominio del hombre están implantados en la energía de la Tierra y en nuestros ADN, en nuestra Alma y subconsciente.
Es esencial darnos cuenta y ser conscientes de todo lo sucedido para empezar a cambiar.

Explicado todo lo anterior, es aquí donde el trabajo con el Huevo de Obsidiana nos ayuda. El objetivo de este trabajo es que las mujeres podamos retomar nuestro poder, el poder de decidir sobre nuestros propios cuerpos, el poder sentir las emociones desde nuestros cuerpos, nuestra mente y nuestros corazones.
Debemos descubrir qué hay dentro de nosotras. Osiris nos permite traer a la conciencia todos esos recuerdos para verlos, escucharlos, atenderlos y sanarlos.
La obsidiana es un vidrio que se produce en el interior de los volcanes, en el interior de la madre Tierra, de ahí la aplicación en el interior de nuestra vagina, desde nuestro centro energético, y donde podemos crear vida. La obsidiana nos ha acompañado en el andar de la evolución de los seres en el Planeta, se conoce su existencia desde hace mas de 35.000 años. La vagina representa para nosotras, las mujeres, nuestra feminidad, nuestro hogar interior: Osiris, al ser colocado en la vagina de la mujer, se activa al contacto con su energía y comienza a liberar toda la energía negativa que está adherida en nuestro interior. La mujer que entra en el proceso del trabajo con Osiris es capaz de tomar su poder.

Por último, es importante saber que toda mujer (sin escapatoria alguna) cuando viene al Planeta Tierra, en el momento de nacer, recibe los cuatro arquetipos femeninos: la niña maltratada, la madre siniestra, la prostituta y la esclava. Estoy totalmente segura de que vives atrapada en alguno (ó mas de uno) de estos arquetipos, y Osiris te ayudará a reconocerlo, vivirlo, aceptarlo y soltarlo. Osiris será la encargada de ayudarte a vivir este camino en conciencia, para liberar el sufrimiento de la mujer y hacernos conscientes de la tarea que venimos a hacer.


Pilar Fernández Carretero
Terapeuta Certificada de las Geometrías de Obsidiana del método creado por Ana Silvia Serrano Osorio

Optimismo con inteligencia - por Sergio Castaño Castaño


Revista Tant'amare - Desarrollo personal y terapias naturales
Todos hemos oído hablar del pensamiento positivo, sobre todo en época de crisis; el pensamiento positivo no es otra cosa que el optimismo, tener una fuerte expectativa de que, en general, las cosas irán bien a pesar de los contratiempos y de las frustraciones. Hay personas que piensan que el ser optimista no deja de ser una tendencia a negar la realidad. Y hay otras que creen a pies juntillas en la ley de la atracción “lo que se piensa se atrae” y por ello, solo con pensamientos positivos pondrá soluciones a sus problemas.
Los extremos no son buenos ni para bien ni para mal, y al igual que no podemos vivir sumidos en la más profunda de las meditaciones espirituales para resolver los diferentes problemas y retos que nos plantea la vida, tampoco podemos beber de esa especie de realismo-mecanicista que nos viene a decir que cuando las cosas son de una manera, son así y nada puede cambiarlas.
Aristóteles pronunció hace ya muchos años aquello de que “en el medio está la virtud” y la verdad es que el hombre no andaba muy desencaminado. Una de las leyes más importantes de la física es el segundo principio de la termodinámica, la cual nos lleva a la explicación del concepto denominado Entropía, que no es otro que aquel que hace referencia a que toda la energía existente en el espacio tiende a distribuirse por él en busca del equilibrio, de la mayor estabilidad, dispersión y probabilidad posible. Pero el equilibrio puro como tal no existe, por lo que la tendencia para aproximarse a él es una especie de tira y afloja entre fuerzas opuestas, lo que hace que el universo que nos rodea se encuentre sumido en un caos, en una espacie de desorden. Este desorden no es más que la lucha que mantiene la naturaleza por encontrar ese equilibrio perfecto.
Existen sin embargo sistemas que se oponen a este fluir natural del universo, esos sistemas son los organismos vivos, y entre ellos los seres humanos. Para la física tradicional y basándose en los principios de la termodinámica, somos materia y energía. Sí, efectivamente, materia y energía, las dos cosas, y ambas se mueven simultáneamente a favor y en contra de la vida.
No podemos, por lo tanto, caer en el error de darle más importancia a la energía que a la materia ni viceversa. Ambas van de la mano y es necesario su trabajo en conjunto para mantener nuestro equilibrio, tanto físico como emocional, así como el logro de nuestras expectativas personales.
Todo pensamiento lleva aparejada una imagen mental que conlleva una emoción, y todo eso se manifiesta en nuestro organismo en forma de cambios neurológicos, bioquímicos… pero no son suficientes para modificar el entorno que nos rodea. También necesitamos provocar cambios en nuestra conducta, en nuestra manera de interactuar físicamente con el medio que nos rodea. En resumidas cuentas, no basta con pensar positivamente para cambiar determinadas situaciones de nuestra vida. Pensar positivamente es solo el primer paso, luego hay que pasar a la acción.

Es bueno tener optimismo, pero un optimismo de manera inteligente.
La persona que es optimista de manera inteligente observa detenidamente la realidad y es capaz de reconocer si algo no funciona y a la vez valorar cómo puede hacer él para mejorarla. Es una especie de cualidad poder ver lo que tiene que ser cambiado sin despreciar aquello que funciona correctamente. Es decir, ante una situación de crisis no se paraliza como el pesimista, ni se sienta a esperar a que la solución venga milagrosamente, como lo hace el optimista de pura cepa. Lo importante ante determinadas situaciones adversas es reflexionar, tomar nuestra propia responsabilidad sobre la situación y busca acciones orientadas al cambio.
Cada persona es un mundo, y cada persona es la que debe autorreflexionar acorde a su conducta y buscar las acciones propias que le lleven al cambio; si bien podríamos dar una serie de pautas a modo general para que de la unión de optimismo y acciones la vida transcurra lo más próxima al camino deseado.
Lo primero que hay que tener es un optimismo ambicioso, no es bueno conformase con cualquier cosa para nuestro futuro. El primer paso es estar estar preparados para soñar con el futuro que queremos.
Somos lo que hacemos y no lo que tenemos intención de hacer. Somos lo que hacemos y no lo que sentimos o imaginamos. Y la mejor manera de ser lo que somos es por tanto llevar a la práctica nuestras ideas, nuestros sentimientos o nuestros sueños; estos no pueden quedarse solo en nuestra imaginación esperando a que surja la oportunidad o tengamos un golpe de suerte.
Hay que embarcarse en proyectos que consideremos grandes para nosotros, hacer cosas que merezcan la pena y que sean una obligación personal, como si se lo debiésemos a un fin superior.
Las ideas hay que compartirlas, no es bueno protegerlas, ya que esta se minimizan y terminan estancándose. Por el contrario cuando se comparten, estas crecen y se amplifican.
Hay que tratar de tomar siempre decisiones de manera objetiva o basándote en la evidencia científica, ya que decidir muchas veces bajo nuestras propias creencias nos pueden llevar por el camino incorrecto, independientemente de lo positivo que seamos.
Aun así, nos podemos equivocar. Equivocarse es de humanos, de hecho, es una manera de avanzar hacia el acierto. La mejor manera de empezar a avanzar es tomando el camino equivocado.
Controlemos nuestra falta de ambición y la falsa creencia de que las cosas no pueden o no valen la pena cambiarse. El cinismo termina convirtiéndose en pereza, y esta en indefensión ante los problemas.
Sectoricemos nuestro proyecto y avancemos en pequeños pasos para provocar un gran cambio. Esto nos permitirá subsanar errores sin grandes tropiezos y será una experiencia muy enriquecedora en cuanto a aprendizaje.

En resumidas cuentas, ser positivo es beneficioso pero no es suficiente, también hay que ser más productivos con nosotros mismos si queremos tener más opciones de cambiar las cosas. El optimismo es solo el primer paso al cambio, pero por sí solo no lo produce: ser consciente produce opciones para ese cambio pero ser productivo hace que se haga realidad. Si aprendemos a conjugar perfectamente estos tres elementos es posible que nos sorprendamos de los resultados.


Sergio Castaño Castaño
Investigador en Salud mental, Psicólogo y Neuropsicólogo

La canción de Eva - por José Antonio Sande


Revista Tant'amare - Desarrollo personal y terapias naturales
Hace años, cuando tomé contacto con el mundo de la Terapia Floral, ésta era algo desconocido y misterioso. Veinte años después las cosas han cambiado mucho, ahora la Terapia Floral es más conocida, a muchas personas les suena eso de “flores de Bach”. En este marco de desarrollo creciente, de abundancia de información, de recursos y de esencias florales, hace unos años surgió, para mí, una nueva luz, un nuevo elemento de referencia que, sin saberlo en aquel momento, me llevaría a recorrer un nuevo “camino floral”. Estoy hablando de las esencias florales de “La canción de Eva”.

Este set de doce esencias florales, profundamente vinculado con el trabajo sobre el inconsciente colectivo femenino, es una pequeña joya entre las decenas de sistemas florales que se han ido desarrollando a lo largo de los últimos treinta años. Doce esencias, doce representaciones arquetípicas, doce trabajos del alma que este sistema permite realizar de una manera tan sencilla como efectiva.

No soy elaborador de esencias florales, solo soy maestro y terapeuta floral, con esto quiero decir que no alcanzo a comprender en profundidad cómo Eduardo H. Grecco ha conseguido conectar con toda la información que estas esencias simbolizan, lo que sí puedo afirmar con convicción es que los trabajos que permiten hacer a los profesionales y a las pacientes es realmente profundo y efectivo. Y para ello, como profesionales, es mi opinión que los terapeutas deberían formarse y profundizar en el uso de estas esencias, no solo por una cuestión técnica, sino también por la belleza de los contenidos simbólicos y por ser capaces de reconocer el poder de “La canción de Eva” en toda su extensión.

El uso de estas esencias puede realizare en varios niveles de profundidad y conciencia. Habrá quien con la referencia que el propio Eduardo Grecco hace en el librito explicativo que acompaña al set floral tenga suficiente, pero también habrá profesionales y amigos de la Terapia Floral que, como yo, quieran beber de la fuente original de donde nacen las esencias, al menos a nivel conceptual, y para ello hay que realizar un largo viaje en el tiempo de 4.000 años, hasta el año 2.000 antes de nuestra era, donde probablemente empezaron a gestarse las leyendas e historias que mil quinientos años después darían forma a la mitología griega. Esto es lo fascinante de “La canción de Eva”, que aparte de hacer su trabajo en la paciente, nos permite un viaje en el tiempo y en el inconsciente, tomando contacto y conciencia de aquello que dio forma a nuestro inconsciente colectivo. Historias de diosas y mujeres, de amores y traiciones, dramas humanos y divinos que aún hoy se repiten una y otra vez en lo cotidiano y en la ignorancia de sus significados profundos.

¿Cómo puede ser que hoy, cuatro mil años después del tiempo en que aquellas historias se contaban a la luz y el calor del fuego en los hogares, las mujeres sigan viviendo las mismas experiencias? ¿Es que no ha cambiado nada en nuestra psique? ¿No hemos evolucionado? Una cosa son las herramientas, la tecnología, los aspectos materiales de nuestra existencia, otra diferente nuestro ser interior, nuestra alma y los caminos que ha venido a transitar. Nosotros, con todo nuestro desarrollo exterior, no podemos escapar del “drama de la existencia” nada más que a través de los procesos internos, dirigidos a ampliar nuestra conciencia. Para ello, la humanidad ha ido recorriendo caminos de desarrollo interior a través de diferentes disciplinas. Una son antiquísimas, otras son novísimas, pero en el fondo, como decían los romanos “nihil novum sub sole”, “no hay nada nuevo bajo el sol”. Los decorados de la película cambian, pero el argumento siempre es el mismo, el drama humano, no como algo penoso y triste de vivir sino como una trama en la que el hilo de cada vida se enreda en el de muchas otras vidas y se hace necesario desenredarlo para poder vivir en armonía y libertad. Para resolver esa trama hay que conocer los entresijos del guión, la letra pequeña, las notas al margen, los apuntes finales, todos esos pequeños detalles que forman parte de la vida aunque no sepamos leerlos. Aquí se sitúa “La canción de Eva”.

En mi experiencia profesional y personal, que comenzó como paciente de Terapia Floral en 1993, uno de los grandes momentos profesionales ha sido el encuentro con “La canción de Eva”, no solo por las esencias florales en sí, sino por todas las profundas implicaciones que conllevan cuando uno se atreve a profundizar en su significado, lo mucho que se aprende sobre el mundo femenino y sus tramas internas.

Dada mi tendencia eminentemente práctica, no me gusta plantear problemas sino dar soluciones, así que cuando “La canción de Eva” entró en mi vida, no pude dejar de aprovechar la oportunidad para profundizar en busca de la fuente original que me acercase más a la comprensión. De esa curiosidad apasionada nace el libro “Arquetipos femeninos y esencias florales La canción de Eva” y el curso del mismo nombre que en los últimos años he impartido; curso y libro que, junto con el set de esencias de “La canción de Eva”, han representado un gran movimiento en mi labor como terapeuta, como formador, como escritor y como persona.

Espero que esta breve reflexión sobre mi encuentro con “La canción de Eva” inspire vuestra curiosidad y os anime a acercaros a estas esencias florales tan especiales como efectivas. Un gran abrazo a todos los miembros de la familia floral.


José Antonio Sande
Terapeuta floral

La mujer… un mundo de emociones - por José Antonio Sande


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Me llamo José Antonio Sande y hace muchos años, casi veinte, que mi vida está ligada a la Terapia Floral. Primero como paciente, luego como autodidacta, más tarde como estudiante y hace años ya como terapeuta, escritor y divulgador. En todos estos años he tratado y formado a muchas personas y ¿sabéis una cosa?... la Terapia Floral es un mundo de mujeres.

En los cursos, en las consultas, en los congresos, llevo años haciendo cuentas: más del setenta por ciento son mujeres. ¿Por qué?, porque la Terapia Floral trabaja de manera eficaz y prioritaria sobre el plano emocional de las personas, es una terapia “muy emocional”, y las mujeres son “un mundo de emociones”.

¿Qué son las emociones en realidad? Las vivimos, las disfrutamos o las sufrimos, nos impulsan a tomar decisiones o dejar de tomarlas, nos hacen acertar o equivocarnos, pero… ¿sabemos lo que son?, ¿sabemos por qué, para qué y cómo influyen en nuestra vida? Intentaré en este escrito explicar un poco el mundo emocional femenino y cómo éste le merma libertad a aquella mujer que no es capaz de gestionar sus emociones de manera sana y constructiva.

Un breve apunte sobre el origen de las emociones. Estas son el resultado de una combinación de creencias, ideas, instintos, aprendizajes, etc. todo ello mezclado con hormonas y aderezado con diferentes tipos de sustancias químicas producidas, sobre todo, en el cerebro.

Una vez mencionado el aspecto neuroquímico de las emociones (quizás en otro artículo se pueda profundizar sobre ello), vamos a pasar a aquello que realmente podemos ver en el día a día, en las vidas de las mujeres que intentan vivir la vida sacándole partido pero que, a menudo sin darse cuenta, se ven influidas de manera limitante por su propio mundo emocional.

En mi trabajo como terapeuta floral y emocional las emociones se conceptualizan como “estructuras emocionales”, la emoción en sí es un espectro y un proceso en el que se puede estar en la parte limitante o en la parte potenciada, y dentro del marco de la Terapia Floral consideramos 38 estructuras emocionales, que multiplicadas por su lado limitante y su lado potenciado, dan lugar a 76 aspectos emocionales a considerar, eso sin entrar en cuestiones de grados en cada emoción. Imaginaos la cantidad de información que sobre el mundo emocional de una mujer se puede tener valorando 76 aspectos que, además, no aparecen de manera única e individual, sino que se muestran como sistemas de relaciones de emociones. Por ejemplo, la culpabilidad suele estar asociada a la necesidad de ser aceptada, sometimiento a la opinión de los demás, exceso de autoexigencia, autoestima baja… y así podríamos estar hablando de muchas emociones conectadas unas con otras que crean una red enmarañada y, a menudo, inconsciente, que limita la vida de la mujer en diferentes aspectos de su día a día.

Da lo mismo que la mujer sea una alta ejecutiva que una limpiadora, una zapatera o una enfermera, del mundo emocional no se libra nadie, ni siquiera aquellas mujeres que creen haber inhibido su mundo emocional y que no son afectadas por él, en realidad no se dan cuenta de que, en el plano inconsciente, todo este mundo sigue activo e influyente.

Voy a poneros algunos ejemplos que servirán para ilustrar lo que os cuento. Todos ellos son casos reales de mujeres que he tratado en mi consulta de Terapia Floral en Almería o en Granada.

Imaginaos a una mujer de unos cuarenta años, con una presencia física muy cuidada, tanto en lo referente a su cuerpo como a la ropa y los complementos. Llega a consulta con un problema relacionado con sus dos hijos, de siete y nueve años, porque dice que no puede con ellos, que no le hacen caso, pero… ¿quién tiene el problema?, ¿los niños o la madre? Ya el lenguaje corporal, la presencia física y determinadas palabras y actitudes van dando información de la problemática que esta mujer vive. Apartamos por el momento el tema de los hijos y hablamos de ella. En estos momentos está separada de un hombre que no la trataba bien en el sentido de que la desvalorizaba y vivía sin compromiso respecto a la familia, con lo que ella se cargaba con todo el trabajo familiar y doméstico. Incluso después de la separación la relación no es buena porque él la presiona y trata de fastidiarla a través de los hijos y la parte económica, y ella no sabe ponerle límites.

Hablemos ahora de la relación con sus padres. En la actualidad la relación más significativa es con su madre, con la que habla cada día por teléfono dos veces, una por la mañana y otra por la noche. También habla cada noche con su hermana. Aunque esta mujer no trabaja la madre le prepara la comida cada día y ella se la lleva a su casa. Los hijos llegan a media tarde del colegio. Por las mañanas esta mujer no tiene una dedicación aparte de la casa y hacer deporte. En cuanto a las relaciones con los hombres ella misma manifiesta cierta tendencia a atraer a un tipo de hombre concreto: hombres con actitudes posesivas y con otros rasgos muy característicos que inicialmente se presentan como “príncipes azules” que la van a tratar bien, que la tendrán “como una reina” y todo este tipo de argumentos con los que ella fantasea. Pero ¿por qué se los cree? Porque ella es “la princesa que cree en los cuentos de hadas”, una mujer que sigue creyendo que el príncipe azul existe porque fue educada en que el hombre tiene que mantenerla y, en cierto modo, protegerla y salvarla de todos los peligros. Por eso su madre no le dejó estudiar y trató de mantenerla cerca de ella permanentemente, desvalorizando sus intenciones de estudiar e independizarse. Claro que la madre tampoco es que sea “culpable”, ella hizo lo que su plano emocional inconsciente le dictaba, sin darse cuenta del perjuicio que estaba causando..

En la actualidad esta mujer es emocionalmente dependiente de la madre, inmadura, incapaz de poner límites a los demás, fundamenta su autoestima en la imagen física, etc. etc. etc. Podría seguir contándoos en profundidad el caso o contaros otros de otra índole. Ahora bien, alguna de vosotras puede pensar “eso no me pasaría a mí”, “a mí no me somete nadie”. Sí, puede ser, pero… ¿no serás tu la que va sometiendo a los demás?, y si es así ¿quizás esa fuerza nace de una rebelión permanente?, entonces no estás viviendo en “acción” sino en “reacción” y eso no es vivir y decidir libremente sino que se trata de una continua reacción, sea contra los hombres, contra el sistema, contra el padre o contra lo que sea.

Cultural o socialmente las emociones son diferenciadas en buenas y malas, correctas e incorrectas, positivas y negativas. Pues no, las emociones no son buenas o malas, son….emociones. Todas ellas forman parte de la mujer (y del hombre) y están ahí para ser vividas, para aprender con y de ellas, para darle colores, matices e intensidad a la vida. Ahora bien, si tenemos una caja con treinta y ocho pinturas de colores y solo pintamos con la gama de los verdes, o todo lo coloreamos de rojo, entonces los demás colores quedarán sin utilizar. ¿Es acaso malo pintarlo todo de rojo?, ¿o de negro? El planteamiento sobre el plano emocional es: ¿por qué solo utilizo unas emociones y no otras?, ¿por qué tiendo a pintarlo todo de desconfianza, o de culpabilidad o de competitividad?

Desde el punto de vista aquí planteado podemos considerar las emociones como cualidades. Las cualidades en sí mismas no son buenas o malas, si no que depende del momento, la forma y el grado en que son vividas y/o manifestadas. Así, una “cualidad emocional” puede ser vivida en su justo grado de equilibrio o fuera de él. Si es vivida en equilibrio lleva a la mujer, en ese aspecto emocional de su vida, a una serenidad y armonía, a una salud emocional respecto a esa emoción. Pero si es vivida fuera del grado armónico entonces vivirá en exceso o carencia de esa cualidad emocional concreta. Al pasarse o no llegar en el espectro de la emoción, ese aspecto desequilibrado se pondrá de manifiesto tarde o temprano, y la mujer perderá la armonía en ese aspecto emocional, es decir, vivirá “sin equilibrio”, que es lo mismo que decir “sin firmeza” en esa emoción “Sin firmeza”, en latín, se traduce por “in firmus”, y ¿sabéis qué palabra deriva en español de la expresión “in firmus”, exactamente, “enfermo”. Como veis la palabra “enfermo” no significa etimológicamente otra cosa que “sin equilibrio”. ¡Qué casualidad!

Cualquier emoción que sea vivida fuera de su punto de equilibrio crea una desarmonía pero… ¿cual es ese punto?, ¿quién decide dónde se sitúa? La única persona que puede decidirlo es la misma que lo vive. La mujer, a través de la autoobservación, el autoconocimiento y el desarrollo de su conciencia sobre su mundo emocional y mental, ha de ser capaz de determinar en qué grado y forma ha de mantener cada emoción para mantenerse equilibrada. Esto es un aprendizaje, igual que se puede comer más sanamente o menos o que se sabe como combinar los colores, las prendas y los complementos para que la imagen sea más armoniosa y atractiva.

Algunas mujeres me comentan que estar atentas a su mundo emocional y mental de manera permanente es difícil y cansado, yo les respondo que seguramente dedican más tiempo a cuidar su imagen externa o a maquillarse que el que necesitarían para desarrollar la conciencia sobre su mundo emocional y aprender a mantenerlo lo más equilibrado posible. ¿Por qué somos capaces de ir al gimnasio dos o tres veces a la semana para cuidar nuestro cuerpo y no hacemos lo mismo con nuestras emociones?, hoy en día hay profesionales y centros dedicados a enseñar a trabajar con el mundo emocional, no es solamente una cuestión de ignorancia, a veces es por comodidad, otras veces es por no mirar de frente a la propia vida, es decir, por cobardía, otras por carencia de tiempo, que luego se pierde viendo la televisión o en otras actividades de las que se puede prescindir sin perjuicio. Es una cuestión de elección y de priorizar.

Como ya señalé, en la Terapia Floral se consideran 38 estructuras emocionales, 38 espectros de cada emoción que van desde el grado más limitante al grado más potenciado, y entre ambos grados se sitúa ese “punto justo” al que antes aludía. Se suele decir “en el punto medio está la virtud”, en el caso del plano emocional no comparto esta afirmación. La virtud en la emoción es diferente en cada mujer, ya que sus circunstancias externas, su necesidad en un momento concreto y el punto en el que se encuentra en su proceso evolutivo son diferentes al de las demás mujeres. Por ejemplo, una emoción mal vista como puede ser la ira cumple una función en cada persona, es una herramienta que tiene un fin en la vida de los seres humanos. Una mujer que es maestra de educación infantil hallará el punto justo de su ira en un grado diferente que una mujer soldado en una misión de guerra. Si la maestra de infantil mantiene su ira en un grado excesivamente elevado, aunque la reprima y no la exprese (que es peor), estará viviendo un desequilibrio interior que tarde o temprano le afectará. En el caso de la mujer soldado, si su ira no puede pasar de un grado mínimo de intensidad, sea por educación o por bloqueo, entonces en el momento en el que necesite esa emoción en grado muy elevado puede no ser capaz de encontrar ese punto justo según su circunstancia. No hay emociones buenas y malas, hay emociones que nos sirven para experimentar, matizar, comprender y vivir, lo que se trata es de aprender a gestionarlas y a sacarles el mayor partido posible y, repito, esto es una cuestión de autoconocimiento, entrenamiento y gestión.

En Terapia Floral las 38 estructuras emocionales se organizan en 7 grupos. De manera simplificada son los siguientes: Miedo, Incertidumbre, Falta de interés por el presente, Soledad, Vulnerabilidad, Abatimiento y Poder. Aun cuando todas las estructuras están presentes en cada mujer (y en cada hombre, aunque a veces no lo parezca), algunas de esas estructuras son vividas de manera equilibrada y armoniosa y otras, por el contrario, se presentan desarmonizadas. ¿De qué depende esto? Son varios los factores: educación familiar, educación en la escuela, medios de comunicación, experiencias vitales, autoaprendizajes… nadie está libre ni de emociones armónicas ni de emociones desarmónicas. Lo que sucede a menudo es que una mujer puede haber “normalizado” una emoción desarmonizada porque es lo único que ha conocido en su vida. Por ejemplo, una niña nace en una familia donde la tendencia de las mujeres es el sufrimiento, “mujeres sufridoras” que penan por los familiares, por los vecinos, por los padres… mujeres que, sin darse cuenta, han convertido el sufrimiento en un valor de su escala de valores y viven permanentemente preocupadas por todos, por lo que pasa y por lo que no pasa, por lo que puede pasar y por lo que nunca pasará. Si esta niña vive en ese entorno con una madre, una tía y una abuela sufridoras, los primeros años de su vida esta actitud, de la cual ella no es consciente, será un campo de información permanente del que puede aprender y normalizar la actitud, porque no ha conocido otra cosa. Lo incorpora a nivel mental y emocional como “lo normal” y sigue creciendo y avanzando por la vida con ese patrón emocional. Es muy posible (así se corrobora en las consultas y los cursos) que esta niña repita, inconscientemente, el patrón del sufrimiento y que lo viva como “lo que tiene que ser” o “lo que es lo correcto”, “porque si no sufro por los míos no soy una buena madre o una buena esposa o una buena mujer o una buena persona”. Incluso puede que, si una amiga suya no reproduce el mismo patrón, puede no entender cómo ella es capaz de no sufrir por sus hijos y de no estar permanentemente preocupada, porque “una madre que quiere a sus hijos sufre por ellos” o “una mujer que cuida de su familia sufre por ella, si no es así no es buena mujer”.

Hay muchos patrones emocionales que se reproducen de manera inconsciente y normalizada, unos son armonizadores y otros no, unos permiten avanzar por la vida con mayor libertad y otros limitan esa libertad. Voy a comentar, a través de otro caso real, algunos patrones desarmónicas de estructuras emocionales concretas que suelen afectar a muchas mujeres y que, aunque ellas piensan que la vida es así o que ésta es la manera adecuada de sentir, no se dan cuenta de que son barreras que no les permiten avanzar por la vida libres y sin miedo.

En principio ninguna mujer viene a consulta diciendo: "
mira José Antonio vengo a tu consulta porque vivo en un sentimiento de culpabilidad permanente (o cualquier otra emoción) que me limita y quiero que me ayudes a cambiarlo". Si fuese así de sencillo… Una mujer llega a consulta, generalmente, cuando está al límite de lo que puede soportar, y hay que dar gracias si llega antes de haber recurrido a las pastillas. Muchas mujeres soportan grandes sufrimientos emocionales porque creen o sienten que “tienen que ser capaces de soportarlo todo o de poder con todo”, y cuando se rompen es cuando no tienen otro remedio que acudir a un profesional. Como decía, llega a consulta y el comentario es más o menos así: “no sé lo que me pasa pero me encuentro muy mal, casi no puedo aguantar el día a día y me encuentro triste, sin ganas de hacer nada. Antes podía con todo y ahora no puedo hacer ni la mitad, y encima me siento fatal por ello”. Como podéis imaginar este estado no se debe únicamente a una emoción desequilibrada, lo habitual es que sean varias emociones las que no estén equilibradas. Preguntada la mujer sobre su mundo emocional puede no saber poner nombre a las emociones que está viviendo, o confundir unas con otras, por lo que su gestión no puede ser bien realizada, ¿cómo se va a gestionar aquello que no se conoce?, pero claro, como una mujer tiene que poder con todo…

Veamos un ejemplo muy común. A ver lo que nos cuenta la mujer que vino a consulta.

Mujer -
“Yo antes podía llevar la casa y el trabajo sin ningún problema. Mi marido es un poco dejado y las cosas de la casa las hago yo, porque él la verdad que es un desastre y me lo deja todo hecho un asco y luego tengo que ir yo detrás arreglando. Además, desde que nacieron los mellizos es que no tengo ni un momento libre. Ya tienen seis años pero como no puedo separarme de ellos…, pues claro, los tengo todo el día pegados y me da pena dejarlos con la canguro porque se quedan llorando. En el trabajo siempre me tengo que quedar más tiempo porque me cargo de tareas extra; muchas veces alguien me pide el favor de que acabe un informe y no soy capaz de decirle que no, y es que no hay manera de que acabe a mi hora y luego, encima, me llevo trabajo para casa. Cuando llego tengo que preparar la comida y la vecina me trae a los niños del colegio y cuando llega mi marido me ayuda, pero luego por la tarde, cuando no trabaja, se va a hacer deporte y yo me quedo con los peques y los llevo al parque, juego con ellos o visitamos a sus abuelos. Por la noche duchas... cenas…preparar las cosas para mañana, la ropa de mi marido…, la de los niños…, dejarlo todo recogido y trabajar un poco antes de irme a la cama. No tengo tiempo ni de ver un poco la televisión. Mi marido acuesta a los niños, ve un poco la tele o lee y se acuesta, yo todavía me quedo casi una hora más, hasta que me bailan las palabras del informe que estoy revisando y entonces ya me voy a la cama.”

Terapeuta -
“¿Y cuánto tiempo hace que vives con este nivel de actividad?”

Mujer -
“Pues… desde que nacieron los niños.”

Terapeuta -
“¿Y dices que no sabes por qué te sientes mal?”

Mujer -
“Pues la verdad es que no.”

Unas veces es verdad que no son capaces de verlo, otras lo que ocurre es que prefieren no verlo, porque si lo ven no podrían soportar lo que están viviendo.

Exceso de responsabilidades, incapacidad para poner límites a los demás, sentimiento de culpabilidad, inadecuada gestión de los tiempos de descanso, sometimiento al machismo (sutil o no, de ella misma o de él), cesión al chantaje emocional de los niños, sentimiento o creencia de que ella tiene que poder con todo, agotamiento, vida rutinaria… y a pesar de todo esto no es consciente de por qué se encuentra en esa situación anímica – emocional – energética – mental.

Este caso es solo una pequeña muestra de cómo una mujer que no se hace consciente de las creencias y modelos emocionales en los que vive, puede ir mermando la capacidad de disfrutar de la vida, encerrándose en una dinámica vital que, poco a poco, la llevará a perder el equilibrio. Y, aún haciéndose consciente de ello, es posible que no lo pueda evitar porque los patrones emocionales y de creencias que fundamentan su plano emocional están tan arraigados a base de repetirlos durante años que le resulte imposible librarse de ellos. Si lo intenta sin las herramientas adecuadas puede que el miedo al fracaso, el miedo a la soledad, el sentimiento de culpabilidad u otros patrones la hagan sentir tan mal que prefiera seguir sufriendo el resto de su vida que pasar por el dolor de romper esos patrones con los que ha vivido durante gran parte o toda su vida. A menudo, en la vida, hay que elegir entre el dolor y el sufrimiento y, desgraciadamente, a la mujer la han convencido de que la mejor opción es el sufrimiento. Os diré una cosa, el dolor enseña y libera, el sufrimiento mantiene en la ignorancia y esclaviza.

No se puede explicar en un corto artículo la cantidad de patrones emocionales, creencias y códigos que una mujer vive y de los que no es consciente. Incluso en consulta, a veces, se hace difícil que la mujer observe su vida de manera objetiva y contemple la cantidad de aspectos desequilibrados en los que puede estar viviendo. Aún así, cuando se hacen conscientes llegan los “peros”. “Pero es que no puedo hacer otra cosa”, “pero es que las cosas son así”, “pero es que mi marido no me ayudaría nunca”, “pero es que si no lo hago yo no lo hace nadie”, “pero…” Y así un pero para cada decisión, para cada cambio, para cada posibilidad de mejorar. Por eso, el trabajo interior de cada mujer para mejorar su vida ha de pasar por un compromiso personal de cambiar su mundo interior, su escala de valores emocionales, sus creencias respecto a las relaciones y la vida. Cuando el sistema está montado de manera que la mujer es la víctima, la sirvienta o la esclava, la mujer no puede esperar a que el sistema se dé cuenta de lo que está sucediendo (“si me quiere se dará cuenta”), es responsabilidad de ella cambiar en su fuero interno para que el sistema cambie. Y si por ignorancia, miedo, pereza, conveniencia, comodidad, pena, culpabilidad o cualquier otra emoción mal entendida, cada mujer se permite a sí misma seguir sufriendo, la responsabilidad de lo que sucede y del ejemplo que le esté dando a sus hijas e hijos es suya, no únicamente del sistema. El sistema cambia cuando la conciencia de aquellos que lo componen cambia. Basta con que una pequeña parte del sistema cambie para crear suficiente masa crítica que cambie al resto del sistema, sea porque evoluciona o porque se desbarata. El autoconocimiento y la toma de conciencia del gran poder emocional y mental que las mujeres poseen es una de las herramientas más poderosas para lograr ese cambio de conciencia, primero a nivel individual, luego en la sociedad. En palabras del gran maestro Gandhi: “Sé el cambio que quieras ver en el mundo”.


José Antonio Sande
Terapeuta floral

Me juzgo y te juzgo - por Susana Díaz García


El juicio final - Miguel Ángel
El juicio final - Miguel Ángel

Así, rápido, sin pensar mucho, ¿cuántas veces hemos escuchado estas frases?

  • “¿Cómo pudiste hacerme esto a mí?”
  • “Yo no lo haría si estuviera en tu lugar”
  • “¿Pero cómo te has vestido hoy?”
  • “Soy imbécil”
  • “Me falta valor”
Posibles respuestas a estas frases:
  • "Probablemente lo hice porque tenía motivos"
  • "Ya, es que tú no estás en mi lugar"
  • "¿No te gusta? ¡Voy monísima!"
  • "¿Quién lo dice?"
  • "¿Cuántas veces te ha sobrado valor?"
No sé si os ha sucedido que salís de casa bien temprano y desde que arrancáis el coche vais diciendo o pensando improperios sobre lo que veis a vuestro alrededor “¡miraaaa! ¡oyeee! ¡qué te has saltado el STOP!”... ¿no lo has pensado o hecho tú en alguna ocasión?... ”¡jo! ¡pero qué despacio va este coche! ¡dale caña!”... ¿no te has entretenido alguna vez mientras ibas al volante? Y efectivamente, todos juzgamos en una medida u otra; está genial, tenemos opiniones distintas y es humano enjuiciarnos y enjuiciar a otros. Hasta aquí todo bien, ¿no?

'Susana, quiero portarme bien y ser Mi Mejor Versión'
¡Qué bien! ¡yo también quiero! Tenemos una diversidad de herramientas apasionantes para tomar conciencia de qué parte de nosotros responde a los estímulos externos que nos hacen saltar como resortes y provocan, por ejemplo, que levantemos la voz o nos enfademos por cualquier mínima cosa o que pongamos de vuelta y media al vecino o al colega de trabajo. ¿Será cierto eso que dicen de que en realidad juzgamos a otros que en realidad son como nosotros? ¿Será que proyectamos nuestros propios defectos sobre los demás?
Puede suceder (experiencia personal) que hagamos cursos de crecimiento personal, nos especialicemos en una profesión dedicada a la ayuda a uno mismo y los demás, que nos entrenemos en el uso de herramientas fabulosas como la que mejor conozco que es la regulación de emociones, la inteligencia emocional. En medio de todo ese entrenamiento te llenas de valor, sacas tu basura personal, reciclas viejos patrones, pides perdón por tus errores y...el día menos pensado te levantas de un humor deplorable y todos los meses que habías dedicado a tu regulación personal de paz y amor los tiras por la borda cuando vas andando hacia el ascensor, un vecino sale disparado de casa, te empuja y tu súper Samsung Galaxy S4 cae al suelo y escuchas el 'crack': la furia de la parte más instintiva sale de tus profundidades y una vez pasada la tormenta te paras y lloras angustiada, ¿cómo es esto posible? ¿doy tres pasos hacia delante y dos atrás? Asúmelo, lo es, asúmelo ya porque somos todo y nada. Todo está bien, tenemos derecho a equivocarnos igual que las personas a las que queremos (o no queremos) se equivocan.

Decidir dejar un denominado 'mal hábito' es duro. Aunque me atrevería a decir que lo más duro es 'no recaer'
De los múltiples hábitos que tenemos a nuestra disposición prefiero centrarme en el que nos desafía las veinticuatro horas:
los pensamientos. Y es que si os fijáis, ¿hasta qué punto importan tanto los hábitos en sí como lo que pensamos acerca de ellos, nuestra actitud ante ellos?
A veces somos muy duros con nosotros mismos y empezamos con un
'no voy a hacer tal y cual cosa, voy a hacer más deporte, voy a comer menos chocolate, voy a beber menos alcohol'. La buena noticia es que logramos nuestros objetivos y la 'mala' noticia es que si tenemos una recaída podemos llegar a autocriticarnos en exceso y a montar escenarios mentales donde sufrimos porque hemos desandado el camino ¡se va a acabar el mundo por desandar el camino! Bien. Ya ha pasado el susto. Has vuelto atrás dos pasos, prepárate y respira porque en realidad has vuelto atrás para coger carrerilla y avanzar más rápido. Busquemos recursos, busquemos personas ¿qué herramienta necesitas ahora mismo? ¿quién te apoya en esta decisión? Agarra cada respuesta por un brazo que la aventura continúa.

Cada uno de nosotros hace lo que mejor puede, cada uno a su manera
A veces te encomendarás a dios para que te ayude
ahora... otras veces pedirás a tu Yo Superior que te mande toda la energía blanca que tenga acumulada hoy... ¡Ahora y hoy!... ¡estos dos son muy poderosos! Y encomiéndate a dios o a tu yo superior y a la vez, haz algo ahora, hoy, cualquier cosita (como leer este artículo) que te haga suspirar, reír, buscar información por otro lado, apuntarte al banco del tiempo o ayudar a tu vecino. Todos somos importantes, todos estamos aquí para querernos a nosotros mismos, para mimarnos y llegar a convertirnos en lo que de verdad (de verdad) queremos.

Mensaje de una que se ha juzgado con fiereza: Sálvate
Es bastante inevitable que muchos seamos duros con nosotros mismos, que nos critiquemos y juzguemos a los que están presentes y a los que no lo están. Sucede que a veces esos otros nos recuerdan a una parte de nosotros que una vez estuvo tan presente que cuando la ves de nuevo reflejada fuera de ti en otra persona no puedes soportarlo y su mera presencia te agobia y distorsiona.

¿Alguna solución al respecto? Puedo apuntar tres:
  • Toma decisiones enfocadas a una autoevaluación: usa el kit de 'primeras mini-decisiones'
  • Da pasitos hacia lo que deseas cambiar y te incomoda de tí mismo
  • Solicita ayuda: pide, pide y pide ayuda
Busca soluciones aquí y allá, dentro, fuera, hazte de otra religión, cambia de banco, cambia de ropa, equilíbrate los chakras...¡lo que sea! ¡haz lo que sea! Que pronto te darás cuenta de qué es lo que realmente te sucede y sabrás cómo librarte de ese peso.

Y sálvate. Recuerda colocarte primero tú la mascarilla de oxígeno y luego se la colocas a los demás. A esto se le puede denominar
inter-independencia. Júzgate, regocíjate en tu pena si aún te cuesta salir del círculo vicioso en el que has pasado mucho tiempo y cuando te canses de tu comportamiento en bucle búscate un Coach (por ejemplo), dile a tus amigos que te repitan tres veces al día 'no te tomes la vida tan en serio', evita ver los telediarios y escucha música que te ponga las pilas.

Desde la zona mágica te saluda una que pasó (y recae de vez en cuando) por algo similar a lo que os he contado. Un abrazo.


Susana Díaz García
Coach personal y Sanadora reconectiva®

Cinco claves para empeorar tu vida - por Pablo Arredondo


Revista Tant'amare - Artículos
Las estanterías están llenas de libros de autoayuda con cientos de consejos para manejar tu vida, mejorar tus relaciones, ser más feliz, atraer la suerte y muchas otras zarandajas.
Aquí te brindo estas cinco claves para que las uses en tu vida diaria. Ya esta bien de decirnos a todo el mundo lo que tenemos que hacer para ser feliz, para tener habilidades sociales, para ser el centro del mundo, para tener éxito. Ya está bien de revelarnos “el secreto”. ¿Porque tienen que presuponer que todos deseamos lo mismo?
Tanto si estás harto de todo esto como si decides empeorar tus relaciones, puedes echar mano de estos sencillos principios que te expongo. Son válidos para todo el mundo y puedes usarlos en cualquier momento.
Hazlo a conciencia y verás como la gente no te aguanta, empezarán a esquivarte, te dejarán en paz. Los resultados son inmediatos.

CINCO CLAVES PARA EMPEORAR TUS RELACIONES

1.- No escuches lo que te está diciendo la otra persona.
Estate pendiente de lo que estás pensando que le vas a decir cuando llegue tu turno de palabra, en lugar de escucharle. O mejor aún, según te esté contando algo, si te surge algún pensamiento o te recuerda algo, lo interrumpes y no le permites seguir hablando. Toma la palabra y no le dejes meter cuña. Esto es muy importante. Muy importante.

2.- Dile a los demás lo que tienen que hacer con su vida.
Ellos no tienen perspectiva, no saben lo que tienen que hacer. Como tú eres más experimentado y puedes verlo todo claro, puedes brindarle tu consejo. Da igual que no te lo pidan. Lo haces por su bien. Comienza diciéndole “tu lo que tienes que hacer…” . Eso le orientará bastante. La gente no sabe qué hacer con su vida pero tu eres más sabio y puedes guiarle. Cuando te cuentan algo no es para comunicarse contigo. En realidad te están pidiendo consejo. Tienes que entenderlo así y ayudar a esos pobres.

3.- Ignora o pesimiza sus ilusiones, sus proyectos, sus ideas.
Cuando te compartan algo que les motive tienes que usar varias veces las expresiones “isis” y “aversis”. Estas dos expresiones son fundamentales para infundirles prudencia a todos los insensatos. Ponlos siempre en el peor de los escenarios… “a ver si…” “y si...”. Cuanto más catastrófico mejor. No le alientes estas ilusiones porque luego se estrellarán. Tienes que abrirles los ojos bien pronto.
También puedes usar una variante técnica más sutil: ignorar lo que te está contando. No le hagas ninguna pregunta sobre esa idea ilusionante que le reina la cabeza. No caigas en la trampa. No te intereses ni le comentes nada, porque le puedes generar más ilusión. Tienes que despertarlos desde el principio. Si es preciso, cambia de conversación. Lo importante es que no le fomentes esperanzas de llevar a cabo su plan.

4.- Usa la crítica, el reproche y la culpabilización.
Estas herramientas son fundamentales para reconvenir a las ovejas descarriadas. Usalas a conveniencia cuando veas que los otros no satisfacen tus deseos y expectativas. A veces ellos no se dan cuenta. No es que sean malos, no. Simplemente no son conscientes de que, si se relacionan contigo, están ahí para cumplir tus necesidades. Házselo saber utilizando estas técnicas universales. Son muy eficaces. Y puedes aprenderlas de mucha gente porque son muy populares.

5.- Instrúyeles con tus pensamientos y creencias.
La gente está muy perdida hoy día. No tienen guías ni valores. Menos mal que estás tú para alumbrarlos. Cuando hables, sienta cátedra. Te verán como un referente. Solo alguien que tiene claras las cosas puede guiar a los demás, así que muéstrate como ese alguien. Estas por encima de ellos así que utiliza tu influencia. Y no toleres disensiones, ni discusiones. Son peligrosas porque te podrían generar dudas y eso sería el principio del final. Tus ideas son tu fundamento. Muere por ellos, mata por ellos. Y quien se meta por medio ya sabe lo que hay.
Eso es seguridad. Demuéstrala.

Ahora lo que tienes que hacer es compartir estas claves en tu muro
(observa cómo estoy usando la clave 2).

No seas petardo y te vayas a creer que tienes más personalidad por no seguir mis sabios consejos de compartir, o que demuestras que no eres sumiso. En realidad eres más sumiso aún a tus propias resistencias
(claves 4 y 5).

Y no creas que va a ser fácil el camino de empeorar tus relaciones y tu vida. Es un camino costoso, que exige perseverancia. Hay gente que lo consigue, pero a base de esfuerzo. Tardan años. Así que no te decepciones si los resultados no llegan de inmediato. Te lo aviso desde ya. Exige constancia y un trabajo arduo, para el que probablemente no estés preparado aún
(clave 3).

De la clave 1 no puede darte ningún ejemplo. Tendrás que indagarlo por tu cuenta, pero es fácil. Quizás hasta lo hayas hecho algunas veces o te lo vengan haciendo a ti. Date cuenta de ello. Permanece consciente, observando.


Pablo Arredondo
Psicólogo

Lunas nuevas - por Amparo Castillo Precioso


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Porque sólo buscando en la oscuridad podemos encontrar la luz, las mujeres tenemos el don de vivenciar en nuestro cuerpo la luna nueva cada mes en los días en que sangramos con la regla y sembrar con ella una pequeña semilla que nos permitirá ir creando a lo largo de las otras etapas de nuestro ciclo la vida que queremos. Por eso elegí el título de Lunas Nuevas para trabajar entre mujeres nuestro ciclo menstrual, teniendo en cuenta además que a veces los ciclos están alterados e inclusive muchas mujeres pierden la regla después de determinadas intervenciones quirúrgicas o de recibir quimioterapia, entrando así en una menopausia prematura y súbita difícil de asimilar…

La mayoría de las mujeres hemos vivenciado alguna vez momentos de oscuridad en relación a lo que para nosotras significa ser mujer, y como todas las mujeres independientemente de nuestra edad, de la regularidad de nuestros ciclos o de si hemos llegado a la menopausia llevamos la luna en nuestro vientre, todas tenemos la sabiduría innata de atravesar esa oscuridad hasta llegar de nuevo a la luz, desde la escucha amorosa y el respeto profundo a nuestro cuerpo, lo que pasa es que muchas veces la hemos olvidado. Se trata tan sólo de re-encontrar este camino que nos llevará al re-descubrirnos.

Hoy hay mucho escrito sobre lo que representa cada etapa del ciclo, la fluidez y la fortaleza individual que caracteriza la fase preovulatoria, la necesidad de conexión con el mundo exterior sin tener que cambiarlo durante la ovulación, la intensidad emocional de la fase postovulatoria y el acercamiento al inconsciente, y la conexión intuitiva durante la regla. Poco he encontrado escrito sobre lo que simboliza la menopausia, esa etapa hermosa en la que al ser los cambios físicos y emocionales que caracterizan nuestra etapa fértil menos acentuados podemos conectar con más facilidad con nuestro Ser interior, con la sabiduría que le ha ido dando el paso de los años.

A mí me interesaba trabajar con mujeres en sus distintas etapas desde un espacio terapéutico y creativo, respetuoso y protegido que les permitiese el contacto con ellas mismas, y de esta forma nació el taller Lunas Nuevas que trabaja desde la arteterapia, ya que a través del arte utilizado como terapia podemos olvidar los conceptos y vivenciar qué es lo que significan para nosotras los procesos internos que experimenta nuestro cuerpo de mujer, y desde ahí podemos dejarnos sentir hasta encontrar ese camino de escucha y de respeto a nuestro cuerpo que nos llevará a conectar con nuestro Ser Mujer. Porque nuestro vientre de mujer, creador de vida nos identifica, pero la vivencia exclusiva por cada una de nosotras es lo que forja nuestra identidad como Mujer en este mundo.

Es imprescindible tomar conciencia de cómo nuestra sangre de mujer fluye por nuestras venas inyectando Vida a nuestra vida entera. Cada óvulo, la sangre que expulsamos cada mes y la que llevamos dentro cuando esa etapa de nuestra vida pasa, conforma nuestra mirada de mujer. Y el rojo de nuestra sangre representa a la vez nuestro dolor y nuestra fuerza, y cuando nos atrevemos a liberar nuestras entrañas sin vergüenza, queda tan solo, desnuda y clara, nuestra alma de Mujer, el alma de la Mujer que decidimos habitar al venir a este mundo para Ser.


Amparo Castillo Precioso
Arteterapeuta humanista

Un plan para este año - por Elena Caballero


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Veo brotar mis macetas y sé que la primavera ha llegado. Corre de fondo por toda la casa. Y me encanta. Me eriza el pelo. Me conecta. Ante mi llega el vértigo de la rapidez con la que ha volado la primera parte del año. Pero decido no amargarme por esas cosas. Ni por ninguna otra. Lo decido. Ahora.

Es más, decido usar toda esa fuerza vital que pulula por el ambiente para diseñar el traje de lo que me queda de 2013. La nueva estación dará bríos a mi apretada agenda de trabajo y actividad en torno a mi sueño de este año, el proyecto que concilia lo artístico con comunicar cuestiones que invitan a escucharse por dentro y maravillarse. Es en estos momentos en los que saco mi arquera del armario y pongo orden y concierto a mis sueños de vida. Porque de nuevo es buena ocasión para preguntarse qué quiero hacer con mi vida este año. Cómo organizar mis días para que mis afanes no se queden en agua de borrajas. Así que empiezo a aplicar pequeños trucos de probada solvencia que comparto con vosotros:
  • Si soy la diseñadora de mi propio destino tengo que dibujar en un papel cómo lo quiero diseñar. Y no hace falta ser una Leonardo Da Vinci para hacerlo, basta un boli y buen pulso o una regla.
  • La imagen es poderosa a nivel inconsciente: Dibujar en una cartulina los 12 cuadrados grandes de los meses del año. Puedo dividirlo en 2 bloques de seis grandes espacios cada uno, uno por mes. Así a vista de pájaro es más fácil visualizar dónde quiero estar, y habiendo hecho qué cosas, allá por final de año. Me encanta ver los espacios vacíos de cada mes, llenos de infinitas posibilidades.
  • Me decido por un único objetivo o un “objetivo global” del año. Por tanto, antes de acometer la tarea de ponerme a escribir he de abrirme a descubrir dentro de mi cuál es mi objetivo principal para ser más feliz o más yo, para poder dar en la diana, como lo haría la arquera. No hace falta que sea muy concreto si no lo tengo muy claro. Puede ser algo así como “lo que quiero empezar a atraer a mi vida es…” “qué cosas hago en mi vida que me gustan y quiero aumentar”. En mi caso puede ser: “Encontrar el sentido de mi vida a través de mis aficiones” o emprender por fin mi propio negocio. Seré más eficaz si concreto: “hacer un calendario 2014” o “escribir un libro”, una de esas en particular o dos máximo, para no dispersarse. Si no abarco muchos temas distintos encontraré más tiempo para disfrutar del presente, que es un regalo y me capacita para abordar con más solvencia sea lo que sea que me proponga.
  • Busco el momento apropiado: Cuando has trazado el plano gráfico de tu año te das cuenta de que un buen momento para hacer es ahora, en primavera. Como dice José María Toro, la primavera y el otoño son para hacer y el verano y el invierno para no hacer. Y tiene su lógica. Sobre todo en el sur de España. Con lo cual, con mi cartulina dividida en cuatro grandes etapas y viendo consumido el invierno, puedo prever este ritmo al que me quiero acompasar para sacarme más partido y me pongo a escribir algunas tareas y eventos clave que ya sepa que sucederán en alguna semana. Por ejemplo abril, es una puesta a punto, un calentar motores, diseñar a grandes rasgos el plan de trabajo, con toda la lucidez que acompaña el despertar de la naturaleza. Pues pronto llegan los meses de verano, sobre todo agosto como un enorme paréntesis en el que todo se ralentiza un poco. A ese mes le pongo un “AMOR” en mayúsculas y me dejo fluir. Estoy segura de que la energía de esa palabra, así como “prosperidad”, “trabajo”, “aprendizaje”, empezarán ya a impregnar los espacios de los meses elegidos generando la semilla de esa realidades “soñadas”.
  • Dividir la carrera por etapas, lo hace más asequible. Me puedo proponer cada semana dar un pequeño fruto que tenga relación directa con mi sueño del año. Ese trabajo pasa también por ponerse un pequeño objetivo al día y cumplirlo. En mi caso organizar talleres algunas semanas, mientras voy terminando bocetos e ilustraciones. Luego llega mayo y junio con su enorme belleza calorífica para asentar y finalizar lo soñado. Julio es para entrar en cocina, a mi entender, con todo lo pensado y dispuesto ya se pueden dejar preparados para ultimar los proyectos.
En el caso de que alguna semana o mes no funcionara de la manera que tenemos dibujada en la cartulina no pasa nada. Lo tomaremos como una batalla perdida de la que siempre aprendemos pero con la conciencia de que “la guerra” se gana al final del todo.
Los dejamos reposar en la cocina sobre las mesas mientras nos permitimos un tiempo de descanso y de cultivar relaciones sociales y familiares, antes de que con septiembre y su vuelta al frescor nos podamos poner de nuevo en marcha nuestros afanes.

Así que el primer paso es comprar una cartulina clara, inspiradora y un buen rotulador para ir marcando la senda que quieres caminar en 2013. Un montón de días en hilera dispuestos a ver cumplirse tu sueño: el paso de verlo colgado de mi pared me ayudará a mantener el rumbo cuando el oleaje del despiste o la procrastinación te sacuda por dentro. Mantener el objetivo en mente. Mantener el rumbo por semanas o por meses ayuda, te hará arribar a la isla deseada o al continente, y no a quedarte varada en mitad del océano de los días cuando lleguen las campanadas de fin de año.

La claridad ayuda a conseguir los objetivos: Saca el mapa, ver el faro de la costa a la que quieres llegar da mucha fuerza y muchas alas. Este mismo truco me ayuda cuando tengo que transmitir alguna idea o charla. Sitúo en el centro la idea básica y en torno a ella voy generando contenidos.

Si un día fallas déjalo pasar. Y si no se cumple un día, es que así tiene que ser, perdónate por ser simplemente humana y retoma el viaje al instante presente. Es una buena norma de gestión del tiempo. Para acercarme a la diosa que quiero ser, más consciente, sana, centrada y amante de mi propio ser, debo poner las bases. Y dar un paso cada cierto tiempo. Pero mi objetivo principal es atender mi faceta profesional. De este año no pasa. Me he propuesto crear la empresa de vivir haciendo lo que me gusta, que es crecer y contribuir al desarrollo personal y al darme cuenta. Tarea en la que cada vez más personas andan en este planeta. Suerte y a por tu plan de acción.


Elena Caballero
Comunicadora

Flamenco Terapia: bailando de dentro hacia afuera - por Raquel Jiménez Oña


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Un día decido que quiero bailar flamenco. Me acojo a ese bonito rasgo que tiene este arte que es su fuerza. Pienso: A través del flamenco podré sacar mi fuerza dándole una utilidad positiva a esa emocionalidad e intensidad características de mi carácter.

Esto fue lo que me llevó a apuntarme en una academia aquí en Sevilla donde vivo hace ya diecinueve años.
Por supuesto, también estaban las ganas de transmitir todas esas cosas que se mueven debajo de mi piel cuando veo a cualquier persona bailando flamenco.
Yo también quiero expresar, desde mi cuerpo, desde mi cara, desde mi movimiento, desde mi emoción.

Cuando empiezo a bailar me encuentro con la realidad: aprender a bailar la técnica del flamenco es muy difícil y sacrificada. No solo hace falta la dedicación de muchas horas diarias, sino que es necesario saber muy bien la técnica para poder empezar a soltarte de la rigidez y así poder expresar.
Durante aquellos años de academia me voy encontrando con una parte dolorosa mía. Aparece mi exigencia, mi perfeccionismo, mi rigidez, mi autocrítica, mi vergüenza, la dureza conmigo misma y un bloqueo continuo. Parecía que estaba consiguiendo el efecto inverso de mi deseo de bailar flamenco. Ante tanta frustración decido dejarlo.

Tras aquello se dan una serie de circunstancias en mi vida que hacen que empiece a mirar al flamenco desde otro lugar. Termino mi formación de gestalt donde mi práctica final la hago con flamenco, comienzo a trabajar como terapeuta, me empiezo a formar en arteterapia donde el acento está en la danza y asisto a las clases de Autoestima Flamenca con uno de mis maestros Carlos Sepúlveda y con el que trabajo como monitora en una ocasión. Se abre para mi un camino nuevo. Me doy cuenta que puedo fundir dos de mis pasiones, la Terapia Gestalt y el Flamenco.

El flamenco abarca casi todos los sentimientos humanos. Gracias a estas posibilidades puede convertirse en una vía para tomar conciencia de las dificultades en diversas áreas de la vida.
También puede bailarse desde otro lugar que no es la técnica. En la Flamenco Terapia lo que se pretende es que la gente saque esa parte flamenca que hay en cada uno de nosotros, para unos es su fuerza, para otros es la delicadeza, otros tal vez se mueven desde ese toque guasón, o con pocos movimientos y muy asertivos, se puede explorar la sensualidad, experimentar como es bailar en contacto con otro. Es poner en movimiento nuestro carácter. Mirar cuáles son mis cualidades y por qué no, probar con aquellas otras formas que no me son familiares. Aquí nadie lo hace ni bien ni mal, cuando bailas tus emociones siempre hay belleza. Se da un espacio en el que experimentar y se potencia la creatividad de cada uno. Bailar es ya sanador en sí mismo. En la persona se produce un movimiento en dos direcciones, bailar desde este enfoque flamenco tan emocional abre en la persona espacios sensibles en los que se puede hacer un trabajo terapéutico mas profundo y a su vez, desde ahí se abren nuevas vías creativas en las que explorar desde otro lugar diferente al habitual.
Es una técnica válida para cualquier persona, joven o mayor, hombre o mujer, tímido o
echao p'alante, con conocimiento anterior de flamenco o sin ningún conocimiento. Todo el mundo tiene emociones y todo el mundo tiene algo que expresar, desde cualquier lugar, sólo es necesario tener ganas de sacar hacia fuera aquello que tenemos dentro que si no sale algún día nos va a explotar.


Raquel Jiménez Oña
Terapeuta gestalt y arte-terapeuta especializada en danza-teatro terapéutico

¿Quién fue el doctor Edward Bach? - por José Antonio Sande


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Edward Bach nació en Moseley, Birmingham, Inglaterra, el 24 de septiembre de 1886. Desde niño fue gran amante de la Naturaleza y gustaba de caminar y explorar en soledad, alejado de las actividades rutinarias y los estímulos cotidianos. Ya entonces mostraba ciertos rasgos personales característicos: sensibilidad, creatividad, intuición, capacidad de observación…

Tras terminar sus estudios en la escuela y antes de iniciar su formación universitaria trabaja, entre los años 1903 y 1906, en la fundición de su padre, donde entra en contacto con una realidad dura de trabajo, enfermedad, dolor y miseria que influye en su determinación de estudiar medicina como vía para aliviar el sufrimiento humano.

Entre los años 1906 y 1917 se forma y desarrolla una actividad médica convencional a la vez que destacada, pasando por diferentes puestos y responsabilidades. A pesar de ello alimentaba un sentimiento de insatisfacción por la limitada acción de la medicina, que se ceñía a los síntomas para la valoración y la curación de la enfermedad sin atender a las verdaderas causas que la provocaban.

En julio de 1917 sufre una importante hemorragia intestinal y es operado de cáncer. Los médicos le dan pocos meses de vida, sin embargo, consigue recuperarse y seguir adelante con su labor médica. Su experiencia cercana a la muerte provoca en él una transformación y le impulsa con más fuerza aún a la exploración de la verdadera naturaleza y sentido de la enfermedad.

En el año 1919 se produce una vacante de patólogo y bacteriólogo en el Hospital Homeopático de Londres y Bach accede al puesto. De este modo entra en contacto con el Organon, obra fundamental de Samuel Hahnemann (descubridor de la Homeopatía) y de gran repercusión en el pensamiento y obra de Bach y el desarrollo inicial de la Terapia Floral. En ese mismo año abre su propio laboratorio en Nottingham Place, Londres y unos años más tarde, en 1922, renuncia a su puesto en el Hospital Homeopático de Londres para atender su laboratorio y un consultorio que abre en Harley Street, también en Londres.

Entre los años 1922 y 1929 realiza una labor de investigación en la línea de los postulados de Samuel Hahnemann, desarrollando vacunas homeopáticas muy utilizadas en su época, algunas de las cuales siguen hoy en uso. Sin embargo aún no se siente satisfecho con su trabajo ya que late en su interior la idea de que la enfermedad tiene que tener un sentido, una función que justifique su existencia en la Naturaleza, y hacia ella decide orientar sus investigaciones en la búsqueda de remedios naturales y no agresivos, remedios más puros cuyo origen estaría en las plantas.

En septiembre de 1928 viaja a Gales donde, impulsado por la idea de que en la Naturaleza están presentes los remedios para sanar a las personas, se dedica a la búsqueda de remedios naturales que puedan sustituir las vacunas por él creadas y que a la vez respondan a su idea de que las tipologías de carácter de las personas se pueden relacionar con las signaturas de las plantas. Fruto de sus investigaciones, sus conocimientos y su exploración permanente de la naturaleza humana y su relación con el mundo vegetal, prepara vacunas orales con tres plantas: Impatiens, Mímulus y Clematis. Los resultados obtenidos en pacientes con estas tres vacunas son tan alentadores que Bach decide dejar Londres y dedicarse en cuerpo y alma a la exploración de la tipología de las personas y la búsqueda de los remedios naturales coincidentes con la reacción de cada una a la enfermedad.

En el mes de mayo de 1930 Bach cierra su laboratorio y su consultorio londinenses y con 43 años se dirige a Gales, cuna de sus antepasados, para iniciar una nueva etapa en su vida en la búsqueda del verdadero significado a su vocación de sanador y explorador de la vida, la enfermedad y la relación íntima que él veía entre ambas. Desde agosto de 1930 hasta la primavera de 1934 Bach se establece en la costa de Norfolk, en Cromer, investigando y tratando a pacientes. En abril del mismo año 1934 se traslada a Mount Vernon donde continúa con su labor.

Si bien es en 1928 cuando descubre los tres primeros remedios: Impatiens, Mímulus y Clematis, éstos los prepara por el método homeopático, y no es hasta el periodo de tiempo que va de 1930 a 1936 cuando descubre los otros remedios, desarrollando lo que hoy se conoce como las Flores de Bach.

Durante el tiempo que Bach permanece en Gales, además de elaborar los remedios florales, investiga, trata a pacientes, da conferencias y escribe varios textos en los que plasma la filosofía de su obra. Algunos de estos escritos son:

Cúrese a usted mismo. 1931.
Somos los culpables de nuestros sufrimientos. 1931.
Libérese usted mismo. 1932.
Los doce curadores y los siete ayudantes. 1934.
Los doce curadores y otros remedios. 1936.

Tras una vida dedicada a la búsqueda de respuestas al sufrimiento y la enfermedad Bach murió el 27 de noviembre de 1936, a los cincuenta años, con la convicción de que había concluido su misión y que la enfermedad no debía ser considerada como un mal a combatir sino como un lenguaje que la vida pone a disposición de las personas para llamar la atención sobre aquello que las desarmoniza y las desvía de su camino de aprendizaje en este “día de colegio” que para él significaba la vida.


José Antonio Sande
Terapeuta floral

El equilibrio inteligente - por Julio Carrizo


Conocernos a nosotros mismos, la mayor de las acciones.

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Todas las personas buscan situaciones de placer para situarse en la estabilidad de un centro. Ese centro hipotético no es desconocido para nosotros; el problema es permanecer ahí constantemente. Al intentar persistir de forma continuada a través de diferentes afanes, conseguimos el efecto contrario. De alguna manera queremos revivir situaciones grabadas en nuestra memoria que evoquen esa felicidad vivida. Lo que realmente estamos haciendo es procurar dos posiciones enfrentadas: Una, causada por la inercia que provoca la voluntad para conseguir bienestar. Esta densifica la estructura corporal y provoca estrés. Otra, consecuencia de esta primera y en el extremo opuesto, nos lleva a un decaimiento de nuestra estructura generando cansancio, colapso o cierta depresión. A esta condición llegaríamos cuando el organismo por su voluntariedad sucumbe por un estrés excesivo y se derrumba. Aquí definimos la voluntad como la inercia requerida para realizar actos de manera intencionada. Donde voluntad es igual a lucha, y se diferencia del amor siendo este una acción espontánea sin esfuerzo.

Lo voy a explicar de otra forma.
Utilizamos las mismas respuestas para resolver los mismos problemas. Si queremos que los problemas cambien deberemos generar respuestas diferentes. Para organizar respuestas contundentes, la mente, el cuerpo y las emociones deberían ser uno. Nuestras acciones son repuestas que están estrechamente ligadas a la gestión que hacemos de nuestro cuerpo. Existen distintas tipologías en los cuerpos y formas de utilizar esas estructuras. No quiero decir que dos personas con un cuerpo parecido sientan y piensen igual. Quiero decir que hay emociones y necesidades prefijadas que comparten ciertas estructuras corporales. Son una gestalt, como forma compleja de comportarse en el mundo, al hacer que las acciones y las emociones tengan la misma particularidad: la de responder a ciertas peculiaridades que conforman el carácter de las personas. Los bloqueos u organismos endurecidos, colapsados… por el hecho de manejar esa fijación contribuyen a que la respuesta esté ya prefijada. La respuestas son directamente proporcionales a cómo empleamos la estructura corporal y mental. Tampoco me refiero a las partes del cuerpo que están emanando energía, vigor y/o fuerza, ya que estas al actuar con viveza son capaces de formar una respuesta aceptable. Me refiero a partes del cuerpo que son mas frágiles o endurecidas que se tensan en ciertas situaciones dando una pobre resolución a las mismas. Además estas situaciones se repiten hasta la saturación. Su raíz de ser está incrustada en la mala utilización de ciertos grupos musculares y en situaciones concretas. Por ejemplo, en las perdidas, en las separaciones, en los conflictos… en circunstancias en las que tenemos un bajo nivel de resolución.

Por un lado tenemos la intención de la voluntad buscando bienestar y por otro, actuando con respuestas prefijadas. El resultado se convierte en una pobre solución para gestionar de forma saludable y creativa la vida. Consecuencia de ello logramos entrar en un círculo vicioso que a mediana edad nos damos cuenta de él; si no se atiende a una edad avanzada puede pasarnos factura.

Una forma de conocerse y como primer paso para invertir la situación es el trabajo con el cuerpo y con las emociones. Desde el cuerpo podemos acceder a nuestra mente. Un problema que ha creado la mente con dificultad va a poder ser solucionado con la propia mente. La expresión y maduración de las emociones es de vital importancia para la regulación del sistema energético de las personas. Cuando un organismo alcanza su madurez psicológica y emocional, la psique encuentra por sí sola las respuestas. A través del trabajo con las emociones podemos llegar a cambiar nuestra forma de pensar pero difícilmente al revés. Se puede aprender a conocerse a través del cuerpo para solucionar problemas mentales. Darse cuenta de una situación focalizando lo que uno siente, sumergirse en ello y asumirlo (de dónde viene, aprender a contemplarlo y aceptarlo). Si esto se procura con fiabilidad el cambio en las respuestas vendrá por sí solo.

La búsqueda de un equilibrio inteligente nos hace conocernos a nosotros mismos y el mundo que nos rodea. La capacidad de ofrecer a los demás respuestas espontáneas nos acerca aún más a ellos. La entrega a un colectivo o un grupo sin ninguna intencionalidad más que la de aportar tu valía es una manera de enriquecer tus valores. La responsabilidad hacia ti mismo viene dada con el conocimiento del sí-mismo. Conocerse a uno mismo no es un saber de ti, sino la resolución creativa de la vida que vives, o sea, la mayor de las acciones.


Julio Carrizo
Especializado en psicología dinámica, máster en Psicoterapia Corporal e instructor de meditación

Arteterapia, el despertar sensitivo como puerta al despertar de la consciencia - por Amparo Castillo Precioso


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Mi primer acercamiento a la arteterapia hace ya muchos años fue desde la necesidad de solucionar un montón de conflictos internos que no conseguía identificar con la suficiente claridad para poder afrontarlos, todo eran sensaciones a las que mi mente lógica y analítica no daba permiso para entrar, pero no tenía conciencia de ello. Había intentado trabajar con diversos tipos de terapia que sin duda me ayudaron a sostenerme, pero sin conseguir resolver, el camino siempre se hacía desde la mente, incluso el “me siento…” y desde ahí no podía solucionar, pero yo entonces no lo sabía. En aquel tiempo no conocía nada acerca de la naturaleza autoprotectora de la mente, que constituida por hábitos arraigados está dispuesta a todo para poder sobrevivir y por eso es especialista en todo tipo de engaños y manipulaciones a un@ mism@.

Lo único que sabía de la arteterapia es que era una disciplina que utilizaba los diferentes instrumentos artísticos como vía de autoconocimiento, y en concreto la escuela que yo escogí trabajaba con arteterapia humanista, es decir se centraba en la persona humana y en su experiencia interior, ya que el significado que la persona le otorga a su experiencia interior es fundamental para comprenderla. Yo no conocía ninguna técnica artística pero me dijeron que no era necesario y así decidí probar.

Mis primeras experiencias con arteterapia fueron de disfrute y nada más por eso me merecía la pena, tan solo necesitaba contactar con lo que me apetecía hacer y hacerlo. Pintar libremente, dejarme interactuar con el barro, fotografiar lo que me llamaba la atención, bailar mi nombre, hacer un collage de mi camino de vida… pintura, escultura, fotografía, música, escritura, video, danza, collage, costura… me era fácil sumergirme en las diferentes propuestas sin necesidad de pensar. La creatividad empezó a instalarse en mí como recurso y la tarea de vivir empezó a serme más fácil.

Así, poco a poco empecé a contactar con mis sensaciones de una forma nueva, era como aprender a tocar, a ver, a oír de una manera abierta, como un bebé, y fui despertando los sentidos que la adultez me había adormecido en un camino de desaprendizaje de todo lo aprendido.

Y desde ahí, también poco a poco, me di cuenta de que todo me reflejaba, hacía de espejo de mí.

Contactar entonces con mis sentimientos más profundos sucedió como un paso inevitable, sin esfuerzo, porque en el proceso creativo la mente deja o al menos reduce mucho su control, permitiendo de esta manera que aflore a nuestra conciencia lo que guardamos en nuestro interior de una manera limpia y directa. A veces conectaba con el dolor, pero era un dolor limpio y sanador que me abría la puerta a una conciencia nueva. En ningún momento contacté con nada que no estuviese preparada para afrontar, para ello fue muy importante el respeto de mi terapeuta a los tiempos que yo fui necesitando en mi proceso.

Y este darme cuenta desde la vivencia estaba siendo transformador, ¡me estaba permitiendo experimentar de una forma nueva!

La mente acalló su parloteo y del silencio surgió la Luz de la Consciencia que me permitió mirarme con Amor, con una mirada limpia, libre de juicios, desde la cuál pude reconocerme, sentirme y aceptarme tal cuál soy por el simple hecho de Ser. Y desde ahí pude mirar, reconocer, sentir y aceptar al Otro de igual manera.


Las vivencias desde la arteterapia actúan a modo de cuña emocional. Y en el momento en el que introducimos algo diferente en el mundo vivencial de la persona, esto llega a su inconsciente dándole la posibilidad de experimentar de otra manera. El cambio se provoca desde ahí, desde el darse cuenta vivencial, no desde la devolución mental. El darse cuenta vivencial es transformador porque llegamos a experimentarlo en cada una de las células de nuestro cuerpo, así se integra en nosotros, posibilitando el cambio de nuestro posicionamiento y apertura ante la vida.

Mi dolor me ayudó a respetar y entender el dolor de otros.
El deshilar mi historia de vida hasta contactar con el Amor y la serenidad de mi alma desnuda me fue posible a través del Arte que, como terapeuta, hoy me permite acompañar el camino de otros a la Luz de la Consciencia.


Amparo Castillo Precioso
Arteterapeuta humanista

La Sanación Reconectiva®: un nuevo nivel de sanación - por Susana Díaz García


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Es genial tener en tu ciudad multitud de herramientas variadas para alcanzar y disfrutar del bienestar. Desde masajes, spa, talleres rápidos y eficaces sobre desarrollo personal, actividades energéticas de engrase y puesta a punto no sólo de tu cuerpo sino también de tu mente y por qué no, hasta del espíritu.
Me presento como una persona que en determinado momento de su vida escogió uno de los tantos caminos abiertos al autodescubrimiento. En una de las paradas en el camino llegó a mí la Sanación Reconectiva®, realmente llegó, no la busqué ni siquiera sabía que existiera. Y sucedió, me gustó la incertidumbre de ponerte en manos de un Facilitador que masajeando el campo energético hacía que la energía que se movía por mi cuerpo diera lugar a resultados que ni tan siquiera él sabía…intrigante.
Gracias a los resultados de las personas que han confiado y se han dejado mimar por este tipo de sanación, os presento qué es, cómo funciona y qué resultados me han comunicado los clientes a día de hoy.

¿Qué es la Sanación Reconectiva®?
Es un proceso de armonización y equilibrio, un trabajo a nivel energético en el que el resultado de la sesión no siempre resulta ser aquello que deseamos sino más bien aquello que necesitamos. Cuando una persona decide recibir las sesiones no le pregunto el motivo por el que viene, si es por dolores físicos, emocionales, identidad..., y no es por desinterés, sino porque recibirá lo que le toque en ese momento lo sepa yo o no.

¿Cómo trabaja un Facilitador Oficial este tipo de energía?
Empiezo masajeando el campo energético de la persona a unos 10 centímetros y poco a poco me voy alejando. No hay contacto físico aunque si la persona así lo desea porque padece molestias en lugares localizados, se puede aplicar tocando el cuerpo.

¿Qué se siente?
En cada sesión las sensaciones varían. De acuerdo a la información que recibo de mis clientes, puede suceder que la primera vez sientas poca actividad energética a nivel físico y luego en la siguiente puede cambiar y las sensaciones son tan distintas como: sentir un flujo de energía que se pasea por tu cuerpo, como si flotaras y te dejaras mecer por las olas suaves del mar, una presión suave que puede empezar en la cabeza e ir bajando y cambiando de una zona a otra de tu cuerpo. Curiosamente ese flujo llega donde la persona ha tenido bloqueos importantes, en muchos casos. Hay muchas más sensaciones aunque prefiero no mencionarlas para no crear expectativas y dejar que los clientes disfruten de sus sesiones.

¿Para quién recomiendas esta sanación?
Para todos, no importa la edad. Para personas sin ninguna dolencia particular y para personas que estén pasando por una etapa de malestar. Han recibido este tipo de energía personas sin ningún tipo de dolor, sencillamente querían ver qué resultados obtenían.

¿Qué resultados han obtenido a día de hoy las personas que han recibido de una a tres sesiones?
Literalmente escribo lo que me han comentado mis clientes:
  • A nivel físico: eliminación o remisión de dolores agudos en distintas partes del cuerpo, cefaleas, estómago; reducción de la ansiedad; desbloqueo de la respiración; relajación total del cuerpo.
  • A nivel emocional: regulación de emociones, entendimiento de situaciones bloqueadas, liberación de carga.
  • A nivel mental: relajación total y desconexión del flujo mental diario; finalización del continuo ir y venir de pensamientos distorsionados.
  • A nivel espiritual: sincronicidades (“¡Qué casualidad! Esto mismo andaba buscando”); conexión con su Ser.
  • En líneas generales, el bienestar general, la paz interior y el no querer levantarse de la camilla ;-) son los resultados inmediatos de las sesiones. El patrón subyacente en las sesiones es una energización de la persona, como si te conectaras a una fuente de energía gigantesca que te nutriera. A cada uno este alimento le trae unos resultados distintos y según me comentan, resultados reconfortantes (repiten visita, así es que puedo dar fe).
Si queréis saber más sobre este tema podéis mirar la página oficial de Eric Pearl www.thereconnection.com o quedar conmigo, estoy más a mano que Eric...
Agradecimientos especiales a todos los que habéis confiado en mí y os habéis dejado mimar, cuidar y sorprender. Me habéis hecho mucho bien, GRACIAS.


Susana Díaz García
Facilitadora de Sanación Reconectiva®
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Reiki: más acá de la vida - por Luis Moreno


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El Reiki está en los hospitales, en las corrientes solidarias de empatía y curación hacia quienes sufren, en la imposición de manos de un terapeuta concienciado, y en las propias manos de cada uno de nosotros cuando las situamos sobre una zona de dolor o malestar apelando a la sabiduría reparadora de la vida. El Reiki está presente en los esfuerzos públicos y colectivos que intentan sanar las profundas heridas del planeta, y también en la intimidad de cada hombre o mujer en su propósito de mejorar los pequeños desajustes diarios: calmar un desasosiego, aminorar un dolor o recuperar la tranquilidad que nos permita hallar respuestas.

Porque Reiki, tener conciencia de la energía, es la propia capacidad autosanadora de la Naturaleza. Siempre ha estado presente y se ha utilizado de manera intuitiva en todas las culturas, pero, gracias a los descubrimientos metodológicos de Mikao Usui, a finales del siglo XIX, se ha articulado de manera eficaz a la vez que sencilla, extendiéndose de forma rápida y general en la cotidianeidad de aquellos seres más conscientes y receptivos al conocimiento intuitivo de la realidad esencial de la vida.

Desde Usui, la estirpe de Maestros a quienes han ido siendo transmitidos estos principios, de manera reglada y ortodoxa, con sus métodos, símbolos y forma de transferir las afinaciones de los distintos grados, ha ido tejiendo a través del tiempo y la distancia una red de buena praxis de los actos terapéuticos, alejados del ego de cada practicante, que actúa como mero vehículo de la propia energía regeneradora de la vida. Y se ha extendido de forma tan natural y poco oscurantista, que está presente en todos los niveles culturales y sociales, sin excepción alguna, pues sus premisas son sencillas; su eficacia, incontestable, y su universalidad evidente.

Cinco son los principios en que se fundamenta el previo desarrollo en cada persona de esta capacidad transmisora de la energía. Cinco sencillos principios que nos permiten situarnos en armonía y equilibrio con cuanto nos rodea, desde el establecimiento del hoy, como medida elemental de cada acto, y donde reside el poder esencial de transformación vital que deseamos y precisamos. (Hoy) seré agradecido, no sentiré ira, cumpliré mis compromisos, seré respetuoso con todos los seres, y no me preocuparé, dejando que la vida fluya a través de mí.
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Cuando estos cinco principios se convierten en hábito cotidiano, llegan a ser una filosofía interior de comportamiento y ética hacia nosotros mismos y hacia cuanto nos rodea. En este momento, el Reiki nos convierte en vehículo de su potencialidad sanadora de toda herida físicas y emocional. Y es que todos podemos ser terapeuta para nosotros y para los demás.

En mis dieciocho años como maestro de maestros de Reiki, me he visto sorprendido y sobrepasado por la capacidad transformadora de esta energía, comprobando cómo aquellas personas a las que he iniciado, han alcanzado sus objetivos de una vida más plena, solidaria y armónica con la Naturaleza y todos los seres que la conforman. En estos tiempos de tantas incertidumbres, el Reiki es para mí un anclaje de firmeza y esperanza, accesible y cercano a todos, que cada día me continúa aportando la motivación precisa para extenderlo, compartirlo y potenciarlo.


Luis Moreno
Maestro tradicional de Reiki

Masaje Sensitivo Gestáltico - por Rosa Mª Ruiz


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¿Cuándo nace?
El Masaje Sensitivo Gestáltico nace en 1968 de la mano de Margaret Elke, en el “Instituto Esalen” de California.

Este Instituto, que abrió sus puertas en 1965, fué un lugar revolucionario para la época y en él se impartían cursos de crecimiento personal, técnicas de meditación, yoga, tai-chi-chuan, psicología humanista y masaje sueco.

Margaret Elke, creó su propia técnica, innovadora y única, basándose en sus trabajos con Magda Proscauer en respiración, Murria Todris en masaje sueco, Molly Day y Bernard Gunter en desarrollo sensorial y toque sensitivo, y Friz Perls en Terapia Gestalt.

¿Qué lo diferencia de otros masajes?
El Masaje Sensitivo Gestáltico se caracteriza por una combinación de pases o movimientos cortos, englobados dentro de una serie de movimientos largos, fluidos e integradores que envuelven todo el cuerpo, combinados con movilizaciones, mecimientos y estiramientos, llevados a cabo con diferentes ritmos y presiones para estimular el sistema neurosensorial.

Los movimientos de este masaje son precisos, suaves y profundos, unificantes e integradores del esquema corporal.

Sus Beneficios
Con este masaje se pretende incrementar la conciencia corporal, potenciando la integración del cuerpo como un todo armónico y gratificante, y la relajación y revitalización, a través de un toque consciente, respetuoso y nutriente.

El Masaje Sensitivo Gestáltico es un masaje que nutre a nivel físico y psíquico, haciendo sentir a quien lo recibe renovado y relajado, proporcionando una perspectiva armónica y global del propio cuerpo, así como toma de conciencia del “aquí y ahora”.

Está especialmente indicado en casos de estrés, fatiga y diversas somatizaciones, contribuye además a la aceptación del propio cuerpo.


Rosa Mª Ruiz
Quiromasajista y aromaterapeuta formada en Masaje Sensitivo Gestático
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Madre, cuida de ti como lo haces de tus hijos - por Mònica Manso


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Mamá, ¿cuánto tiempo hace que no te tomas un pequeño espacio para ti misma? ¿Cuándo te diste el último mimo, el último capricho…?
Las madres tenemos muy integrado el acto de cuidar pero no el de cuidarnos. El autocuidado es un lenguaje que tenemos que (re)aprender, poco a poco, tranquila y pausadamente para no caer en el pensamiento de que “somos egoístas”. Nutrirte a ti misma te permite un espacio de conexión contigo que no solo beneficia y alegra tu vida sino también la de tus hijos y tu familia.

Y ¿por dónde empezar?
Muy fácil, permítete una pequeña pausa esta semana para tener una cita muy especial contigo misma. Organízate un espacio de 2 ó 3 horas (o más largo si puedes). La duración de este espacio dependerá de la edad de tu hijo y de si le estás amamantando. Te recomiendo que no te vayas de tiendas o a ver una película, este espacio es PARA TI, para conectar contigo y dejar que fluya lo que tenga que fluir.

¿Qué es lo que puedes hacer en este espacio tan especial?
Aquí van algunas sugerencias:

• Ve a dar un paseo por la naturaleza, si te queda lejos, visita un parque que tenga vegetación y a ser posible agua (un pequeño estanque, lago…).

• Ve a probar una clase de Yoga, Taichi, danza del vientre, pintura, cocina… aquello que has pensado mil veces y que nunca haces.

• Ve a una librería o papelería y cómprate un cuaderno-diario. Después escoge un lugar especial para empezar a escribir como te sientes. Y continúalo en casa, será tu espacio de conexión.
• Ve a un bar especializado en vinos y tómate una copa de tu vino favorito mientras haces una lista de las cosas que más te gustan de ti misma.

• Ve a ese café tan lindo que has visto mil veces y al cual no has entrado, tómate un buen chocolate y haz una lista de las cosas de tu vida por las cuales te sientes agradecida.

• Y si es verano haces lo mismo al aire libre comiéndote un helado.

• Escribe un poema sobre tu vida y cómo ha cambiado desde que tienes a tu hijo.

• Ve a tu librería preferida, a la sección de mujer y espiritualidad (no a la de maternidad), deléitate con los cientos de libros escritos, escoge aquel que te diga tu intuición y cómpratelo.

• Pídele a una buena amiga que te que te un masaje. No importa si sabe o no, lo importante es que notes el tacto cuidador en tu cuerpo.

• Prepara el baño como si fuese un templo sagrado: velas, incienso, aceites esenciales, música relajante y visualiza las cosas que quieres atraer a tu vida. Si no tienes una bañera grande pídesela a alguna amiga.

• Y a partir de aquí puedes seguir tú… seguro que se te ocurren muchas más.

Aprovecha esta oportunidad para estar a solas con esa persona maravillosa que eres tú. Después de este espacio te sentirás renovada y tus hijos te lo agradecerán.
Y a la vez les estarás enseñando el arte de cuidarse a uno mismo.


Mònica Manso
Maternidad Consciente

Sí, pero… - por Adelaida Giménez Beltrán


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"Yo no tengo ningún problema con los/as homosexuales… pero que puedan adoptar…”
“A mí no me importa que se casen, pero que se llame matrimonio…”
“A mí me da igual que tengan relaciones Hombre-Hombre y Mujer-Mujer pero que sean más discretos/as…”
“A mí me caen bien todos menos los que tienen pluma…”
“A mí las lesbianas femeninas no me molestan pero las machorras…”
“Entiendo a los transexuales… pero se tienen que operar…”
“Yo entiendo a los/as homosexuales pero a los/as bisexuales… que se aclaren…”

Detrás de estas frases aparentemente positivas podrían existir claros signos de homofobia. Si nos paramos a reflexionar sobre estas construcciones de tipo
sí, pero… podemos observar que esconden ciertos prejuicios a veces difíciles de desenmascarar por su sutileza.

Pero, ¿qué ocurre con la homofobia? ¿Qué problema tenemos con los/as lesbianas, gais, bisexuales y transexuales y personas transgénero (LGBT)?

La homofobia puede ser por motivos políticos, ideológicos y/o religiosos, o todos ellos a la vez, que nos mueven hacia la intolerancia hasta el punto de violar los Derechos Humanos de la población LGBT. Podemos definir la homofobia como: Aversión obsesiva hacia las personas homosexuales. Un temor que provoca un comportamiento irracional de huida o el deseo de destruir el estímulo de la fobia o cualquier cosa que lo recuerde...y, ¿qué nos hace sentir esta aversión?

Todos y todas tenemos derecho a formar una familia, a optar o no por el matrimonio, a operarnos, a hormonarnos, a vestir y mostrarnos como nos apetezca, a dar muestra de nuestro afecto donde y cuando queramos, excepto si perteneces al grupo de LGBT.

En mi camino profesional como psicóloga y sexóloga me he encontrado con muchas mujeres y hombres con dificultades a la hora de construir su camino en el proceso de identidad sexual. Si además de las dificultades personales, individuales y propias del entorno familiar añadimos todo lo social y político, es entendible que una madre o un padre que no se consideren homófobos prefieran tener un hijo/a heterosexual, ya que van a ahorrarse pasar por muchas situaciones incómodas y difíciles a lo largo de su vida, por el simple hecho de su condición sexual. Muchos homosexuales desearían haber sido heterosexuales ya que al día de hoy el estar dentro del grupo de LGTB se sigue viendo como estar “fuera de la norma”.

Y ¿Qué significa ser “normal”? ¿Quién o quiénes son los normales? Pues en nuestra cultura, ya que estas creencias varían de una culturas a otras, pues aquellas personas que son heterosexuales, que desean tener pareja y formar una familia. Si eres mujer y decides no tener pareja (sea por lo que sea) eres una “solterona” y si eres hombre te conviertes en un “soltero de oro”. A las mujeres “se nos pasa el arroz” si no tenemos hijos/as y a los hombres sin hijos/as “son un partidazo”. En el propio lenguaje que utilizamos podemos ver como también surgen cuestiones de género, es decir, que lo “normal” variará en función del sexo de origen. Lenguaje sexista propio de una sociedad machista (incluyendo a hombres y mujeres). Si nos cuesta cambiar acerca de este tipo de desigualdades, más complejo resulta ser si además del sexo sumamos la identidad y/o orientación sexual. Es por ello que las mujeres lesbianas sufren doble discriminación, por ser mujer y por no ser heterosexual. Y como consecuencia de ello han vivido su sexualidad de manera oculta, invisibilizadas, por miedo a lo que les supone “salir del armario”.

Existen tantas ideas estereotipadas acerca de la sexualidad entre mujeres, gracias a la educación sexual informal que hemos recibido basada prácticamente en la pornografía, que muchos y muchas les cuesta trabajo entender que dos mujeres disfruten de sus encuentros sexuales y amorosos sin algún objeto fálico (dildo, consolador, vibrador, etc.) que simule al pene del hombre. Al igual que en el caso de hombres homosexuales, donde se consideran que sus prácticas sexuales están basadas única y exclusivamente en la penetración anal y que sus relaciones amorosas no son verdaderas. No voy a entrar en describir diferentes formas de relacionarse sexualmente ya que serían tantas como dos personas unidas bajo el deseo (indistintamente de su orientación sexual) quieran experimentar.

Esta incultura sexual se ha notado hasta en los juguetes eróticos. Hasta hace muy pocos años, los juguetes que se ofertaban para mujeres iban dirigidos única y exclusivamente a la búsqueda de placer a través de la penetración, sin embargo, cada vez más van diseñando otros modelos donde el clítoris coge más protagonismo, además de otras zonas erógenas que no son las genitales. Estamos muy genitalizados/as en lo que a la sexualidad se refiere y eso hace que nos perdamos muchas otras formas de disfrute erótico-sexual tanto individual como en pareja. Una sexualidad históricamente coitocentrista debido al protagonismo que han tenido los hombres respecto de las mujeres en las prácticas sexuales, siendo el coito la práctica por excelencia, con un corte religioso puesto que mantener relaciones sexuales fuera de la procreación se considera pecado y el placer de la mujer ha estado siempre supeditado al del hombre. Han existido y aún existen muchas mujeres que no han aprendido a tener orgasmos y por ello son consideradas frígidas frente a los hombres que han sido considerados los expertos sexuales aunque no tengan ni idea, de ahí la frase “no existe mujer frígida sino hombre inexperto”, dejando toda la responsabilidad del placer en manos de los hombres.

Si toda esto lo llevamos a un terreno homosexual perseguido y castigado hasta 1975, se puede entender, pero no por ello aceptar, en el lugar donde nos encontramos. Es por ello que hay que seguir luchando y celebrando días como el del Orgullo Gay, puesto que esto solo acaba de empezar. Puede parecer sorprendente que hace sólo 22 años, la Organización Mundial de la Salud incluyera aún la homosexualidad entre las enfermedades mentales. Fue, precisamente, el 17 de mayo de 1990 cuando se eliminó. Por ello, la Asociación Internacional de Gais y Lesbianas (ILGA), celebra esa fecha como el día mundial contra la homofobia.

Es bastante significativo que apenas existan películas donde los personajes protagonistas sean parejas y/o personas LGBT, a no ser que se esté tratando esta temática directamente. Esto es una muestra de que aún no está normalizado.

El matrimonio entre personas del mismo sexo fue legalizado en España en el 2005. Si cada vez que se instaura una ley nueva es necesario al menos 10 años para la sociedad la acepte, la integre y la normalice, es comprensible que los nacidos entre los años 2000-2012 no tengan los mismos prejuicios ante la diversidad sexual. Sin embargo, resulta más difícil de entender y por consiguiente de respetar para las personas más mayores. Esto no significa que mayor sea igual a intolerante, ya que todos y todas podemos evolucionar si estamos abiertos/as a ello. Es un trabajo de todos/as y para todos/as necesario y gratificante pues vivir en igualdad es el deseo de todos/as y también nuestra responsabilidad ya que la sociedad somos cada uno y una de nosotros/as. La base del cambio real está en la educación hacia la diversidad sexual. Solo así podremos amar en libertad.


Adelaida Giménez Beltrán
Psicóloga y sexóloga
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Meditación - por Pablo Arredondo


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Examinémonos con sinceridad. A todos nosotros nos gustaría mejorar algún aspecto de nosotros mismos. Sin embargo, muchas personas piensan que sus defectos y sus emociones conflictivas contribuyen al enriquecimiento de sus vidas, y que, estas condiciones le hacen ser personas únicas. Creen que han de aceptarse así y amar sus defectos tanto como sus cualidades. Estas personas corren un gran peligro de vivir inmersos en una insatisfacción crónica, sin darse cuenta de que podrían mejorar con tan sólo un poco de esfuerzo y reflexión.

Con frecuencia nos vemos invadidos por perturbaciones de todo tipo. Pensamientos dolorosos nos afectan, la ira nos invade, las palabras de otros nos hieren. Pero también a veces tenemos momentos de paz interior, de amor y de lucidez. Tenemos luces y sombras.

Lo que tienen en común ambos estados es que son transitorios. Sin embargo, vemos con toda claridad que, si trabajáramos para cultivar los momentos privilegiados, este hecho transformaría radicalmente nuestra vida. La herramienta para ello es la meditación, que nos hace cultivar el amor altruista y la paz mental, al tiempo que nuestro egocentrismo y las frustraciones que se derivan de él disminuyen.

Por regla general, nuestros rasgos de carácter cambian poco. Sin embargo, algunos individuos, aunque sean pocos, han cambiado a lo largo de un proceso más o menos largo. Y este cambio que experimentan muestra claramente que no se trata de algo imposible. Nuestros rasgos característicos perdurarán mientras no hagamos nada por mejorarlos y mientras nuestros actos automáticos continúen perviviendo y pasen cada día a ser más fuertes. Sin embargo, mediante la meditación se consigue cultivar las cualidades que aunque todos nosotros poseemos en nuestro interior, se mantienen en estado latente mientras no hagamos el esfuerzo de desarrollarlas. Así que en nuestra mano está la posibilidad del cambio.

No es cuestión de “yo soy así y no tengo remedio”. Es cuestión de esfuerzo y persistencia desarrollar todo nuestro potencial como persona, mejorarnos a nosotros mismos y a los demás. Los cambios deseables son posibles pero necesitan de tu trabajo y persistencia. Es normal trabajar para ganar dinero. Esforzarse para mantener el cuerpo en forma también parece lógico y deseable. Pero no estamos habituados a trabajar el espíritu para evitar que el miedo, la ira, la vergüenza, la culpa, sean limitantes en nuestra vida.

Nos esforzamos mucho para mejorar las condiciones exteriores de nuestra existencia, pero al que siempre le toca bregar con la experiencia del mundo es a nosotros, a nuestro propio espíritu, que lo traduce en forma de bienestar o sufrimiento. Si transformamos nuestro modo de percibir las cosas, estamos transformando nuestra calidad de vida. Y este cambio es el resultado de un entrenamiento del espíritu denominado “meditación”.


Pablo Arredondo
Psicólogo

¿Qué es la Terapia Floral? - por José Antonio Sande


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El Doctor Edward Bach, basándose en investigaciones, en su propia experiencia como médico y en unas dotes excepcionales de observación, llega a la conclusión de que las personas viven, se relacionan y se expresan desde unos patrones concretos. Estos patrones, relacionados con la personalidad de cada sujeto, dan lugar a diferentes formas de reaccionar ante la vida y ante la enfermedad, es decir, diferentes formas de expresión vital. Partiendo de esta premisa desarrolla la Terapia Floral como un sistema de sanación que contempla al ser humano desde una perspectiva holística.

Bach toma conciencia de que la naturaleza pone al servicio de la vida los elementos que ésta necesita para evolucionar. Al igual que el hombre es expresión viva del Amor también lo son las plantas, aunque en un modo más sencillo, y es en las plantas donde se manifiestan de manera más pura las emociones expresadas por la vida, concretamente una emoción en cada especie de flor.

Durante varios años de investigación Bach elaboró, casi podría decirse que sacó a la luz, los treinta y ocho remedios florales, vinculados a treinta y ocho estados emocionales arquetípicos. Estos remedios, presentes en la naturaleza como expresión viva del Amor, tienen la cualidad de
“elevar nuestras vibraciones y abrir nuestros canales... para inundar nuestra naturaleza con la virtud particular que necesitamos y borrar nuestros defectos que causan dolor”.

¿Para qué sirve la Terapia Floral?
Los treinta y ocho remedios florales son uno de los instrumentos de los que dispone la Terapia Floral para ayudar a la persona a entender el sentido de sus desequilibrios físicos, emocionales o espirituales, a profundizar en su naturaleza para hacerse consciente del defecto en que está incurriendo, de la actitud vital inadecuada que desarmoniza su equilibrio interior y exterior.

Este proceso es realizado de manera íntima, personal y profunda por la persona, pero resulta complicado hacerlo sin ayuda ya que nuestra personalidad se presenta ante nosotros en una dualidad máscara-sombra que nos hace muy difícil vernos como realmente somos. Es por ello que se necesita la ayuda de un guía con la adecuada formación y la capacidad para acompañar en el proceso de transformación que los remedios florales facilitan; en el caso de la Terapia Floral esta persona es el terapeuta floral.

Las esencias, elixires o remedios florales contienen el mensaje energético y de información de las plantas y dada la diferente naturaleza de cada una de ellas este mensaje actuará de manera diferente en la persona, aportando información armonizadora allá donde hay desarmonía y conflicto. El remedio floral no se dirige al conflicto sino que colabora en la sanación de la causa profunda, real y desconocida que provoca dicho síntoma.

La Terapia Floral consiste en desarrollar un proceso de comunicación con la persona de manera que ésta pueda hacerse consciente de aquello que permanece inconsciente y que es la causa primera de un trastorno mental, emocional e incluso físico.

En ocasiones las personas presentan signos físicos, mentales o emocionales que no tienen una explicación clara. Este tipo de problemática: estrés, tensiones, dolores sin razón aparente, complejos, traumas, anclajes en el pasado, vivencias traumáticas que condicionan la forma de vivir, situaciones de desorientación emocional, desequilibrios, alteraciones de los esquemas de pensamiento y un largo etc., hacen que las personas no se sientan a gusto con su yo profundo y con su vida y pueden llegar a desembocar en afecciones más graves.

Profundizar en las causas primeras de esas alteraciones, “hacer consciente lo inconsciente”, analizarlo y encontrar la forma de transformarlo es el objetivo de la Terapia Floral. A este trabajo se une la acción de los elixires florales, cuya misión es reequilibrar la energía emocional en las facetas que se encuentren desequilibradas utilizando para ello preparados de disoluciones de uno o varios elixires en función de las necesidades de la persona.

La Terapia Floral trata siempre de hacer que el sujeto profundice en lo íntimo su mente, de sus recuerdos, de sus emociones, en la búsqueda de la causa primera del problema que le aflige, la cual muchas veces está tan escondida y enterrada que cuesta mucho reconocerla como elemento distorsionador y por ello es necesaria la intervención de un terapeuta con los conocimientos y la sensibilidad adecuados para acompañar en ese camino de búsqueda y sanación.


José Antonio Sande
Terapeuta floral

Las Mujeres que hay en Ti - por Elena Caballero


Érase una vez una muchacha que vivía siempre alejada de su piel. Hasta que un día comenzó a mirar la luna y a descubrir que a su cuerpo le sucedían cosas extraordinarias a causa de su don de crear vida. Entonces se dio el permiso para ser orgánica y respetar su sagrada naturaleza cíclica. Y hoy es feliz al saber leer en cada estación o fase lunar lo que le sucede por dentro.


Que el viejo mundo ha muerto y ha nacido una nueva era, es algo que a la vista está. No sólo porque tengamos por fin en esta tierra una revista como
Tant'amare que nos conecte con todo lo que nos sirva a nuestro goce y desarrollo personal. También basta con pasearse estos días por las calles de Almería y observar los múltiples proyectos nuevos que comienzan y abren sus puertas con una energía diferente. Definitivamente ya no tenemos mucho que envidiar a otras ciudades donde parecía que era siempre donde ocurría lo bueno. Ahora vienen a visitarnos lo mejor del panorama social, cultural y espiritual del mundo y contamos aquí con personas muy preparadas, cada vez más. Y a pesar de lo que se empeñan en hacernos creer los monotemáticos de la crisis hay vida más allá de la prima de riesgo. Y el brillo en la mirada de muchos, indica que algo se está moviendo.
Por eso, cuando saco mis radares de mujer conectada a sus ciclos lunares, veo claramente una fuerza y una creatividad especial que hacen que cada vez me apetezca más vivir y disfrutar esta tierra. Y por eso, me he atrevido por fin a emprender algo nuevo.

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Un calendario diferente
Cargada con la energía que da la confianza, he decidido dar un salto al vacío y atreverme a desarrollar mi pasión, que es ilustrar y comunicar una idea que ya llevaba mucho tiempo rondándome: la mujer y su ciclo menstrual, relacionados con las fases de la luna. Y ¿qué ha salido de ahí? Pues un calendario 2013 titulado Las Mujeres que hay en Ti, un paseo mágico por tus cuatro ciclos lunares, inspirado en el libro Luna Roja de Miranda Gray donde describo en cada estación uno de los cuatro arquetipos o energías que nos dominan todos los meses cuando estamos en edad fértil.
Esta autora británica, inspirada en la sabiduría de nuestras antepasadas, asocia estos ciclos lunares con cuatro arquetipos femeninos: la Virgen o Doncella (fase postmenstrual-luna creciente), la Madre (ovulación-luna llena), la Hechicera (fase premenstrual-luna menguante) y la Bruja (menstruación-luna nueva). Gracias a estos símbolos se hace más fácil comprender las cuatro distintas energías que vivimos cada mes y así poder usarlas a nivel creativo, sexual y espiritual.

Cuatro energías
La fase de la Virgen o Doncella es la etapa preovulatoria, cuando finaliza el sangrado y te sientes más ligera, dinámica y enérgica, por lo que es ideal para empezar nuevos proyectos. Durante la ovulación llega la Madre, cuando experimentas una expansión interna y externa del amor y te centras en expresarte y en nutrir a los demás seres. En la fase premenstrual domina la Hechicera, el momento para descender a tu naturaleza femenina más interna: la sexualidad, la creatividad, el magnetismo y la conciencia. Momento para hacer balance y conectar con tus deseos. Finalmente, la Bruja con el sangrado, es una fase instintiva y espiritual que busca lugar en el descanso y la introspección, con una serie de energías asociadas que te permiten mirarte y eliminar lo que no necesites de tu vida, para limpiarte y renacer de nuevo.  
Gracias a trabajos como el de “Luna Roja”, miles de mujeres empiezan a desterrar los tabúes y a comprender el poder maravilloso de su ciclo menstrual y a vivir en armonía con él. Por eso nació este proyecto de hacer un calendario, porque tengo ganas de decirle a todas las chicas que es maravilloso ser mujer y que se puede y debe serlo de forma consciente conociendo cosas de nosotras mismas que nos ayudarán a querernos más, a crecer y a vivir más felices.

Somos cíclicas
En la película “Si yo fuera rico”, el protagonista ansía ser rico pero no se da cuenta de que tiene ya toda la riqueza que necesita dentro de sí mismo. Así somos nosotras, que ni nos pongan ni nos quiten, somos ya increíbles y poderosas. No hay nada que temer, somos sabias y expertas en todo lo que tiene que ver con nuestros procesos naturales, aunque se nos haya olvidado. Parir, dar de mamar y criar a mis hijos han sido las experiencias clave para reconocer mi poder inmenso como mujer.
Todo nace de nuestra naturaleza cíclica, circular, como la naturaleza. El objetivo es comprender cómo funciona tu ciclo menstrual, en cualquier fase que te encuentres del mismo, y sacarle partido. Antiguamente eran las leyendas, mitología y cuentos populares los que establecían un paralelismo entre el ciclo de las estaciones, la luna y las energías que experimenta la mujer en el ciclo menstrual. Yo quiero aportar mi granito de arena ayudando a comprender de forma amena y sencilla estas energías y a vivir en armonía con ellas.
Cada vez que nos damos cuenta las mujeres de que nuestros cuerpos están diseñados para bailar al ritmo de la naturaleza, y BAILAMOS con ella, nos hacemos más grandes y poderosas. Así los hombres podrán sentir a través de nosotras esta mayor armonía y también sanarán por dentro.
Te invito a que reconozcas todo lo sagrado, poderoso, amoroso y seductor que hay en ti, para ponernos ya en marcha hacia ese cambio de un mayor vínculo y cuidado con nuestro cuerpo y con su extensión, el planeta tierra, la naturaleza toda. Que podemos ser todas las mujeres que queramos porque TODAS están dentro. Eso sí, en algunos momentos del mes más que en otros. Te invito a explorar esta sabiduría que tenemos. Y a asombrarte con la luna cada noche.


Elena Caballero
Comunicadora

Método Waldorf para una educación diferente - por Jesús Marín


Nuestro más elevado propósito ha de ser formar seres humanos libres, capaces de impartir desde sí mismos, propósito y dirección a sus vidas.
R. Steiner

En la mente de muchos padres y educadores está la idea de una educación diferente, alternativa, respetuosa y hecha desde un amor que haga de nuestros hijos seres humanos libres, responsables y conscientes. Quiero contar nuestra experiencia vivida junto a otras familias para hacer realidad un proyecto de escuela libre para niños de 0 a 6 años basado en la pedagogía Waldorf.

Me gustaría reflexionar sobre lo que significa para mí una escuela libre y qué creo que aporta a mi hija para que me haga tanta ilusión, como padre y como profesor de enseñanza secundaria triste de ver alumnos desmotivados, sin iniciativa propia y sin curiosidad por el mundo que les rodea.

La pegadogía Waldorf-Steiner se caracteriza por el respeto al ser humano e integra a éste en su totalidad en su hacer, su sentir y querer. El niño es el centro de este método educativo, pero también se incluye el medio natural, se trabaja la integración del ser humano en la Tierra. Educamos teniendo en cuenta el aspecto físico, anímico y espiritual-mental. Tanto los profesores como los padres no tratamos de crear niños a nuestra imagen y semejanza, pues desconocemos sus tareas futuras, sino procuramos cuidar la autoestima, el autoconocimiento y ofrecer los medios para que cada niño pueda desarrollar sus propias habilidades.


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Creo que las dos palabras que resumen todo sería “respeto y amor” hacia el niño en todos los ámbitos. Pero eso no quiere decir que no haya una planificación educativa, unos horarios y ritmos estables o unos límites lógicos que entran totalmente dentro de ese amor al niño, buscando lo mejor para su desarrollo, educándolo hacia la búsqueda de su propia libertad y realización personal, como un ser humano responsable que sabe vivir dentro de un entorno social pero que ante todo se conoce, gestiona sus emociones y se escucha a si mismo a la hora de escribir su propia vida.
Los alumnos Waldorf no van a ser personas fuera de la sociedad, de hecho la experiencia en estas escuelas nos dice todo lo contrario: pertenecen a todos los ámbitos de la sociedad, triunfan en todo tipo de carreras universitarias o trabajos, sobre todo en los que se valora la creatividad y la motivación personal.

Si tuviera que destacar tres rasgos que destacan dentro de este tipo de proyectos habría que empezar por la atención y calidad educativa que se puede dar desde un grupo reducido, por norma menos de la mitad de lo que hay en las escuelas “convencionales”, por ejemplo 4 bebés hasta 1 año frente a los 8 de las guarderías convencionales, y grupos de solamente 9 niños de 1 a 3 años por maestra, frente a los 20 de las convencionales.
En segundo lugar destacaría unos padres implicados en todos los aspectos organizativos, económicos, comidas ecológicas y saludables, actividades extra, contratación, limpieza, etc. que hacen que por un lado los niños se sientan como en casa y por otro que al final se tenga una calidad excelente a precio muy asequible.
Y en tercer lugar destacaría de la pedagogía Waldorf-Steiner su carácter integrador muy en contacto con la naturaleza, las buenas experiencias de otras escuelas homologadas en España y el mundo, y finalmente porque los profesionales de la educación formados en esta pedagogía realmente cuentan con las herramientas necesarias para sacar lo mejor de cada niño en un ambiente lúdico de máximo respeto.

Estos 3 elementos por si solos son una fórmula de éxito asegurado, pero tenemos que reconocer que no suele ser un camino fácil para las pocas familias que inician este tipo de proyectos hasta conseguir que todo marche bien.

Suele ocurrir que lo más complicado sea superar los miedos, sobre todo de los hombres de las familias que no entienden lo que claramente ven sus mujeres como un lugar donde educar felizmente a sus hijos. El factor económico también puede ser un agravante en estos tiempos de crisis, teniendo además en cuenta que la mayoría de las guarderías están subvencionadas. Sin embargo, esto se compensa con unos padres implicados e ilusionados que hacen que todo salga mucho más económico, más sostenible, social y al mismo tiempo ofrecer una educación incomparable.

En la primera infancia, los niños encuentran un espacio armónico, con colores apropiados, juguetes de madera y muñecos de trapo, en un ámbito en el cual el maestro cumple el rol de continuador del rol educativo del propio hogar. La oportunidad para el juego creativo, el desarrollo de la fantasía y el desarrollo de las actividades prácticas (“aprender haciendo”) son parte de su cotidianidad. Modelar con masa de sal, trabajar con la belleza de las acuarelas, amasar el pan…son ejemplos de lo que el niño descubre en el encuentro con el mundo que le rodea.



Jesús Marín
Corazón de Tiza

Coaching personal - por Susana Díaz García


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¿Qué es el Coaching Personal?
Si bien el Coaching muchos lo relacionan con el ámbito deportivo gracias a la mejora del rendimiento que consiguió su impulsor Timothy Gallwey, este método va mucho más allá del campo de juego. Su fusión con técnicas psicológicas y filosóficas, entre otras, ha dado lugar a que una cantidad y un abanico amplísimo de personas recurran a él para lograr más y mejores metas en su vida.

¿Quién puede beneficiarse de un proceso de Coaching?
Cualquier persona que desee mejorar su vida personal o profesional, sin hacer distinción de edad, ni de sexo ni de nivel cultural.

¿Cómo funciona este proceso?
Por medio de la conversación esencialmente, con preguntas dinámicas y desafiantes con tu Coach, tomas conciencia, te das cuenta del punto en el que estás y del lugar en el que realmente quieres estar. Junto a tu Coach analizas tu situación, te enfocas en tu objetivo y creas el plan de acción para ponerte en marcha y conseguir los resultados cuanto antes. Tu Coach es la persona que te ayuda a desbloquearte, te acompaña personalmente durante todo tu proceso de cambio y te proporciona estrategias para superar los obstáculos que se puedan presentar.

¿Cuántas sesiones necesitaré?
La duración del proceso varía en función del objetivo de cada persona. Las sesiones, confidenciales y totalmente personalizadas, duran aproximadamente una hora y puedes elegir diferentes formas de hacerlas: presencial, telefónico, por correo electrónico y videoconferencia.


Susana Díaz García
Coach personal